Tel: +506-2460-3525 / +506-8879-1923
Email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Envíenos sus Noticias
Infórmenos
Sábado, 22 Septiembre 2018 09:53

Relato de una tragedia: el despertar del Volcán Arenal


Tenía tan solo 13 años cuando ocurrió la tragedia que le arrebató la vida a más de 80 personas, entre ellas la de su padre, Honorio Murillo Alfaro y la de su tío Aurelio Rodríguez Castro.

50 años después, Walter Murillo Rodríguez, hoy vecino de Ciudad Quesada de San Carlos, nos cuenta cómo fue que sobrevivió a la erupción que bautizó al coloso de La Fortuna como “Volcán Arenal”.  Su relato inicia recordando una boda que se celebró tan solo unas horas antes de que el “Cerro Arenal”, como fue conocido hasta ese día, demostrara a sus vecinos que era más que un cerro. Don Walter recuerda cómo la belleza de la novia lo cautivó tanto, que decidió seguirla hasta el salón donde se realizaba la fiesta. Días más tarde, se reencontraría con ella de una forma completamente inesperada.

“Terminó el baile y me fui a dormir, cuando empiezo a ver el palo de manzana que había en la casa y vieras cómo se movía ese palo; toda se movía la montañilla que había al lado atrás de la casa. La casa traqueaba, mamá lloraba y papá también asustado. Temblaba fuertísimo.” Era el 28 de julio de 1968. Esa noche el volcán decidió dormir también y no dio más señales de su despertar. Pero con el nuevo día, llegaría la tragedia.

“A las 5 de la mañana teníamos que levantarnos para trabajar en la finquita que teníamos en Agua Azul. Como a las 9:00 a.m. estábamos volando cuchillo cuando llegó Edgar, un sobrino de papá. Venía a caballo y gritaba: ‘¡Honorio, Honorio, el volcán explotó, vean allá!’. Pero lo que se veía era mucho humo.”

En La Fortuna toda la población había sido evacuada. Al llegar al centro del pueblo, don Walter, se dio cuenta de que su mamá y sus 8 hermanos habían sido trasladados hasta La Vega y entonces él y su padre emprendieron viaje hacia esa localidad.  Esta primera erupción devastó 15 km cuadrados en los poblados de Tabacón y Pueblo Nuevo y provocó la muerte de 78 personas.

Pero su gran curiosidad lo llevó a visitar nuevamente el pueblo de La Fortuna cuando, justamente, se estaba llevando a cabo el entierro de las personas fallecidas a causa de esa primera erupción. Fue ahí donde se reencontró con la novia que lo cautivó días atrás; solo que esta vez estaba siendo sepultada. “Murió estando en la luna de miel; ella vivía en Pueblo Nuevo y ahí no quedó nada. Murió entre los que murieron en Pueblo Nuevo”.

Mientras un grupo de personas trabajaba en una fosa común para enterrar los cadáveres calcinados por la furia del volcán, se dio una nueva erupción. Esta vez no hubo víctimas, afortunadamente, pero sí sembró el pánico entre quienes la pudieron presenciar; don Walter fue uno de ellos y describe la escena como una película de terror. “Todo mundo corría y como yo era un campeón para la carrera, llegué de primero a La Fortuna. Y los carros tratando de dar vuelta y la gente se tiraba por los repastos y aquello se veía que venía encima de uno. Lo único que quedaba era correr.”.

Él pudo regresar ese día a su casa sano y salvo, pero un par de días más tarde, pensando en los animales que quedaron en la finca y otras pertenencias que podían rescatar, el padre de don Walter decide regresar a La Fortuna con su hijo y su cuñado Aurelio. Varias gallinas y un cerdo eran parte de lo que llevaban de vuelta para La Vega. Sin embargo, la persona que les había ofrecido llevarlos de regreso, al final no tenía espacio en su vehículo. Es entonces cuando Honorio toma una decisión que le costó su vida, pero que salvó la de su hijo.

Con regaños y amenazas, le ordenó al menor que se devolviera para La Vega para reunirse con su madre y hermanos. Don Walter recuerda que, con llanto en los ojos, le advirtió a su papá: “Usted se va a ir a morir allá” y esa fue la última vez que vio a su padre.  “Cuando yo llegué a la Vega ya papá y Aurelio habían muerto, porque se vino una erupción grandísima. Yo lloraba del colerón.”

Según cuentan otros testigos, Honorio y Aurelio estuvieron colaborando en un galerón que tenía la iglesia católica para repartir alimentos, cuando algunos conocidos pasaron en sus carros solicitando ayuda para ir en busca de personas que podían estar heridas. Ambos decidieron unirse al grupo y no lograron salir con vida de esa misión a causa de esta nueva erupción. Con ellos, murieron 6 personas más.  La noticia llegó a oídos de don Walter y su familia al día siguiente, a través de las noticias de la radio, donde escucharon la lista de las personas fallecidas.

Hoy don Walter tiene 63 años; es padre de dos hijos (Joyce y Walter) y abuelo de 2 nietas (Abigail y Amy). Confiesa que los años no han logrado borrar de su memoria los momentos de angustia y horror que vivió a causa del Volcán Arenal y que los repasa frecuentemente en sueños; sin embargo, asegura que está agradecido con Dios y con su padre por la nueva oportunidad de vida que le regalaron aquel 31 de julio de 1968.

Periodista: Silvia Álvarez Corrales
Correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.


Seamos un pueblo informado

Más del 90% de las noticias nunca llegan a nosotros. Ayúdanos a informar al mundo compartiendo las noticias que se viven en cada comunidad.

Todos los derechos reservados San Carlos Al Día
Diseño y diagramación por My506.com
Las cookies facilitan la prestación de nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, usted acepta que utilizamos cookies.
Más información De acuerdo Rechazar