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Llanuras de San Carlos / Boca Topada PDF Imprimir E-Mail
escrito por Pablo Robles   
jueves, 10 de mayo de 2007
Al norte de la cabecera del cantón de San Carlos, Ciudad Quesada, se extiende la llanura de San Carlos hasta la frontera con Nicaragua, la cual es marcada por el Río San Juan. En esta zona se cultivan piñas, palmitos y cítricos, y una gran aréa es usada para ganadería.

Sin embargo, en el extremo norte se encuentran algunos enclaves con bosque lluvioso de llanura intactos, como la Laguna del Lagarto Lodge situada a la orilla del Río San Carlos, poco antes de que este desemboque en el Río San Juan. La Laguna del Lagarto Lodge cuenta con una reserva privada de 500 ha. Esta área es además la zona de anidación más importante de la lapa o guacamaya verde, de la cual solo quedan unos 200 ejemplares en Costa Rica. Aparte de esta especie se han contado 350 especies de aves. También se encuentran muy a menudo monos congos y colorados, así como las ranitas rojas y verdes.

 
Nota rápida al azar
Los 100 años de Noé Soto
Don Noé Soto Cabezas,  de Santa Clara de Florencia,  acaba de cumplir un siglo de vida lleno de recuerdos de trabajos, anécdotas y sueños en un puñado de días idos, que han marcado su vida en este cantón,  al que llegó hace casi 100 años, cuando tenía tres meses de edad. Llegó en los brazos de sus padres proveniente de  Sabanilla de Alajuela, lugar donde nació.
Delgado y de mediana estatura, don Noé, de inmediato, nos sumerge en las montañas de La Fortuna, donde vivió y  derribó espesos  bosques  a los pies de lo que antes era  el “Cerro Arenal” y que, posteriormente, con la  erupción en 1968, tomaría el nombre de Volcán Arenal,  pero para esa fecha ya habían vendido la finca.



Llegó a la zona con sus padres y siete hermanos,  primero arribaron a Tilarán y luego se fueron a vivir a La Fortuna, cuando aquí los terrenos eran libres y lo que había que  hacer era apoderarse de éstos  y talarlos  a punta de hacha y cuchillo para cultivarlos y hacer fincas.

Arrió cerdos

En medio de la exhuberancia de esos bosques, don Noé trabajó duro para cultivar arroz, frijoles y café, también cazó venados, cariblancos y hasta monos en esas montañas, en aquellos tiempos, vírgenes.
Fue en La Fortuna donde conoció a Bertilia Castro Alfaro, su esposa, hoy de 88 años de edad, con la que tuvo 14 hijos pero sólo 12 sobrevivieron.
Don Noé vivió en La Fortuna, cuando los escasos habitantes vivían de la agricultura, por eso no duda en contarnos que hizo una finca de más de 100 manzanas de terreno a punta de hacha y que mató a decenas de culebras venenosas, que a Dios gracias, nunca lo mordieron.
Asegura que se internó en los bosques de lo que hoy es Cerro Chato para hacer una finca con cuchillo y hacha, taló miles de árboles gigantes para sembrar arroz , frijoles y maíz.
También crió cerdos, que  llevaba arriados hasta Ciudad Quesada para venderlos, en tiempos en que los ríos no tenían puentes y en la mayoría de ocasiones había que cruzarlos a nado o a caballo.
Cuenta que a pesar de que eran tiempos duros, eran muy bonitos, básicamente todo lo que se comía se cultivaba y sólo compraban muy pocas cosas como azúcar, porque todos se producía en las fincas.
Luego de La Fortuna, emigró a Los Lirios de Los Chiles, donde también tomó un terreno de más de 140 manzanas que hizo con trabajo de su familia, aquí vivió más de diez años, hasta que en 1985, decidió vender la finca y trasladarse a vivir a Santa Clara de Florencia.
Simpático, alegre y con buen juicio, nos cuenta que  nunca aprendió a leer  ni a escribir, porque cuando era niño su padre murió y él tuvo trabajar en el campo para mantener la familia.
Ha gozado de buena salud la mayor parte de su vida, sólo una vez estuvo tres días en el hospital por un problema de azúcar.
Cuenta que una vez se cortó el pie con el filo de un hacha , pero,  pese a que la herida era muy grande, no fue al hospital  y sanó en su casa.
Dice que nunca pensó que llegaría a cumplir 100 años, edad que cumplió el pasado 26 de junio, al lado de 11 hijos porque uno murió. Tiene 45 nietos, 59 bisnietos  y dos tataranietos.
 
 
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