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Pital con hogar para alcohólicos |
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escrito por Gerardo Quesada
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viernes, 21 de noviembre de 2008 |
• Desde agosto de este año Pital cuenta con un hogar para rehabilitar enfermos alcohólicos del distrito.
Gerardo Quesada Alvarado San Carlos Al Día
Se trata del “Hogar para el Alcohólico y por Todos Murió Jesús” ubicado a un kilómetro de la cabecera del distrito, camino a Veracruz, frente al almacén El Éxito. En el hogar hay nueve vecinos que buscan rehabilitarse del flagelo del alcohol y otras drogas por medio de la palabra de Dios y mediante terapias. “Buscamos que los adictos traten de quererse a ellos mismos que busquen por todos los medios estar sobrios los 24 horas del día“, expresó Patricio Espinoza, director del Hogar. Aquí en el Hogar los enfermos cultivan maíz, rábanos, culantro para el gasto del hogar. Pasan algunas horas del día en labores agrícolas, leen la palabra de Dios y estudian.
 Enfermos alcohólicos de Pital buscan rehabilitarse de este mal con terapia y ayuda de Dios. Las dos mujeres son miembros de la Asociación. Gracias al apoyo de estudiantes de la Universidad San José algunos de los alcólicos reciben clases de inglés y de alfabetización. Los enfermos reciben terapia de apoyo por medio de Alcohólicos Anónimo y terapia psicológica. También asisten una vez a la semana a reuniones de “Hombres de Negocios”. Los enfermos pueden permanecer aquí de tres meses a un año, según el grado de rehabilitación de la persona. Próximamente se graduarán los primeros tres enfermos, del programa. Los alcohólicos son vecinos del distrito con grandes problemas de alcoholismo. Llegaron al Hogar porque quieren cambiar. Luego de tres meses de estadía, algunos dicen haber vuelto a la vida y planean continuar sus proyectos de vida, ahora sin licor.
“Por Todos Murió Jesús”
El hogar existe gracias a la organización de un grupo de vecinos del distrito que se preocuparon por el problema de alcoholismo y drogadicción que sufre la comunidad. Por tal razón, crearon la Asociación para el Alcohólico y por Todos Murió Jesús y de inmediato empezaron a buscar un local donde ubicar el hogar. Lograron adquirir una casa con un terreno de 900 metros cuadrados. La compraron en ¢27 millones y hoy mediante ayudas de personas de buena voluntad y de empresas de la zona, tratan de pagar la deuda. Pagan una cuota mensual de ¢400 mil. Anita Fernández, Presidenta de Asociación para el Alcohólico y Por Todos Murió Jesús dijo que intentan acondicionar la vivienda con camarotes para dar cabida a nueve enfermos más. También planean agrandar la casa para ofrecer rehabilitación a mujeres alcohólicas del distrito. Fernández, apeló a la buena voluntad de los vecinos y las empresas piñeras para que colaboren con ayudas económicas y con alimentos para pagar los gastos del hogar. Por el momento las empresas exportadoras El Huerto y BISA han empezado a hacer sus aportes para el buen funcionamiento del Hogar, pero esperan que más empresas pongan su granito de arena. Si usted desea colaborar con esta noble causa y evitar mayores problemas sociales en su cantón puede hacer su depósito en la cuenta del Banco de Costa Rica 345-000-379-0 o comunicarse con Anita Fernández al 2743-4110 o con Patricio al 8329-8351.
 Edwin Góngora, busca rehabilitarse del alcohol. Más de 30 años en el licor
Don Edwin Góngora de 63 años y vecino de Pital ha sufrido mucho por el pasado de alcoholismo que ha vivido. El alcohol lo consumió y lo hizo arrastrarse por las calles. No le podía faltar el alcohol Vivía en condiciones difíciles. Su cuerpo estaba muy deteriorado por el vicio. Sus hijos lo abandonaron. Su deseo de cambiar lo llevó al Hogar para Alcohólicos Por todos Murió Jesús. Aquí en pocos días ha logrado recuperarse. Estudia y trabaja diariamente en la huerta del hogar. Una vez que salga del Hogar tiene como meta buscar un trabajo y rehacer su vida.
 Gilberth Vásquez confía en que Jesús le dará una vida nueva. Dormía en la calles
Gilberth Vásquez de 27 años y vecino de Aguas Zarcas, ha vivido preso del alcohol por más de 15 años. Durmió muchas veces en las aceras. Su madre sufrió mucho, incluso ella llegó a dormir con él en las calles para cuidarlo. Su pasado está lleno de sufrimiento y dolor por las secuelas que le ha dejado el licor. Hoy, al igual que ocho vecinos más de Pital intentan olvidarse del guaro y rehacer su vida. Confía en Dios que podrá dejar su pasado de miseria y empezar una nueva vida al lado de su madre y sus seres queridos. |