|
Conviviendo con el dolor de los enfermos |
|
|
|
|
escrito por Gerardo Quesada
|
|
lunes, 27 de septiembre de 2010 |
• Omar Solís Villalobos, capellán del Hospital San Carlos, convive
todos los días con el dolor de los enfermos y los familiares de éstos.
Gerardo Quesada Alvarado San Carlos Al Día
Dentro del hospital es posible sentir el dolor de los enfermos que claman a Dios por salud y las familias que piden al altísimo, fortaleza cuando un ser querido se va. Sentado en una de las bancas de la capilla de hospital, el sacerdote, brinda consejos y ora con los pacientes que a diario llegan a pedir a Dios piedad ante el dolor y el sufrimiento que viven.
 El capellán Omar Solís Villalobos al lado de Corina Mora Rodríguez, vecina de Ciudad Quesada reza a la madre de Dios por su enfermedad. “Tengo que estar disponible las 24 horas del día, a veces me llaman a cualquier hora de la noche porque algún familiar solicita mi presencia para dar la Santa Unción a un enfermo, entonces, tengo que levantarme y venirme para el hospital, pero no lo veo como un sacrificio sino como parte de mi vocación”, expresa el capellán. En enero de este año el presbítero fue nombrado por el obispo capellán del hospital, lugar al que, él ve como una pequeña parroquia, aquí todos los días ofrece misas, confiesa, escucha las inquietudes de los enfermos y da consuelo a las familias que ven partir un ser querido”.
Convivir con el sufrimiento
“A veces es muy duro convivir con el sufrimiento de un paciente que está en agonía y tener que dar palabras de aliento a un padre y a una madre, cuyo hijo acaba de morir como me pasó hace unos días, hay momentos que uno se queda sin palabras”, expresa Solís. Para el cura, con 13 años de ordenado sacerdote, esta experiencia como capellán, es nueva, y los asume como parte de su vocación sacerdotal. “Aquí en la capilla siempre hay pacientes que vienen a orar sobre todo antes de una cirugía o cuando algún familiar está grave”, explica el sacerdote. “Es muy doloroso el sentimiento de las familias cuando el médico en los pasillos le dice que ya no se puede hacer nada por el paciente, que se resignen, algunos vienen aquí a la capilla a buscar consuelo”, agrega el presbítero.
 El presbítero Omar Solís: “miro mi trabajo de capellán como parte de la mí vocación sacerdotal, no como sacrificio”. Solís explica que muchas personas creen que, porque a una persona se le pone la Santa Unción o los Santos Óleos, es porque ya va morir y no siempre es así, explicó que es un sacramento más que se da a los enfermos. Todos los días, a excepción de los sábados, debe estar disponible las 24 horas, asegura que atiende una población de aproximadamente 900 personas, incluidos pacientes y funcionarios que muchas veces no tienen tiempo para ir al templo. Solís oficia misa en la capilla del hospital de lunes a miércoles a los 2:30 p.m. y los jueves a las 6:30 p.m., luego a las 7:00 p.m. hace una hora santa. Los domingos, la misa es a las 9:30 a.m. |