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jueves, 03 de julio de 2008 |
Adriano Corrales Arias
En el artículo titulado Reflexiones sobre la cultura e identidad sancarleñas señalaba que, desafortunadamente, no tenemos evidencias materiales sobre la profunda noche precolombina en la región norte de Costa Rica. Sin embargo, debo reconocer que San Carlos y la Región Norte poseen características histórico-culturales de suma importancia. El problema es que no se han estudiado suficientemente, a pesar de que existen algunos estudios etnológicos, arqueológicos y lingüísticos, ni se han visibilizado su riqueza arqueológica suficientemente._ Los estudiosos, según Luis Ferrero (Costa Rica precolombina, Editorial Costa Rica, 2000, pp. 135-166), ubican las Llanuras del Norte en la arqueología de la Vertiente Atlántica. Según el autor es ésta una región fronteriza con altas influencias mesoamericanas dadas las conexiones con la fosa de Managua a través de los ríos navegables de la región. Se sabe que el territorio era cruzado por calzadas y hay indicios del uso de puentes de troncos o bejucos para cruzar los ríos crecidos. Pero también se han encontrado muestras de la cultura sudamericana y sus diversos grupos lingüísticos del tronco chibcha. La región fue habitada por diversos grupos humanos. Los españoles llamaron a los diferentes cacicazgos con los nombres de Catapas, Tises, Votos, Suerres, Pococís, Viceítas, Tariacas, Terbis, etc. Hoy, a sus pocos descendientes los reconocemos como Guatusos o Malekus. El intercambio ocurrido en épocas precolombinas se observa en lo que se conoce como provenientes de los sitios La Fortuna, Pital y Venecia de San Carlos, entre los más importantes. En este último distrito se encuentra el sitio Cutris, conocido por algunos investigadores como Ciudad Cutris, inmenso complejo de montículos para viviendas con calzadas de piedra que se pierden hacia la frontera con Nicaragua. Incluso para algunos arqueólogos del Museo Nacional este sitio bien podría ser más grande que el de Guayabo de Turrialba._ Lamentablemente la escasez de recursos ha impedido el levantamiento y el estudio a profundidad del sitio y, aunque el dueño de la finca donde se asienta ha procurado mantenerlo protegido, ha sido objeto del insidioso e indiscriminado trabajo de los “huaqueros”. Por esa razón conocemos muy poco acerca de Ciudad Cutris, la cual podría brindarnos pistas más sólidas sobre la cultura norteña en la época precolombina._ Es cierto que en Costa Rica, como en casi toda la América Intermedia, no se habían superado los cacicazgos tribales y no se contaba con un sistema socioeconómico y urbanístico que sugiera una alta civilización. No obstante, el arte precolombino, mestizo o híbrido según todos sus indicios (Ferrero, op cit), denota que sí había rangos en la sociedad. Hubo artesanos especializados, lo que explica la rica variedad de artefactos en piedra, cerámica, jade y oro. _Para el caso de San Carlos y la región norte se hace indispensable la búsqueda de recursos para incentivar y retomar la investigación interdisciplinaria in situ, y para levantar sitios como el de Cutris en Venecia, de tal manera que podamos conocer más acerca de los rasgos socioculturales de nuestros antepasados. Nuevamente tienen la palabra las autoridades municipales y gubernamentales en general. Y nuestras universidades, por supuesto._ _*Escritor__ |