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Los niños y las meriendas |
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Friday, 02 May 2008 |
GOTITAS DE SALUD Alimentarse saludablemente y brindar al grupo familiar, tanto dentro como fuera del hogar, los nutrientes necesarios para lograr un adecuado crecimiento y desarrollo físico e intelectual, es un tema en el cual los profesionales en salud han insistido mucho durante los últimos años. Y es que el mismo, cobra mayor importancia cuando se trata de la alimentación de los niños en edad escolar, debido a que la misma depende, en gran medida, de los alimentos que ingiere cuando está fuera de la casa. Actualmente, es común que los menores de distintas edades presenten padecimientos que años atrás sólo afectaban a los adultos, tales como hipertensión arterial, diabetes mellitus, sobrepeso u obesidad y displipidemia, lo cual denota los hábitos, tipo y calidad de alimentación que recibe el pequeño. Recordemos que una buena alimentación temprana puede prevenir la aparición de este tipo de enfermedades en el futuro Es aquí donde surge la gran interrogante acerca de qué meriendas brindar al niño de forma que le agraden y le resulten atractivas y que a la vez sean saludables para que, luego de un día de mucha actividad física e intelectual, no regresen a casa con la merienda intacta. Las meriendas son una parte importante de los hábitos de alimentación saludables que se deben inculcar a los menores. Recordemos que la infancia es una etapa de crecimiento y desarrollo, pero también de aprendizaje. Así como el organismo necesita una alimentación balanceada que le provea de todos los nutrientes para alcanzar un crecimiento y aprendizaje intelectual adecuados, también es de suma importancia durante la etapa escolar, establecer hábitos de alimentación beneficiosos para la salud del niño, debido a que las preferencias alimenticias se establecen en forma temprana, lo que evitará la aparición de futuras enfermedades. El niño “define” sus hábitos o costumbres desde pequeño, lo que origina que sus gustos se establezcan según los alimentos que le son suministrados por sus padres o personas a cargo. Debido a ello, es relevante que consuma elementos de todos los grupos alimenticios, sin dejar de lado las frutas y vegetales, que comúnmente no son muy aceptados. Los niños poseen un estómago pequeño, por lo que no pueden ingerir la suficiente cantidad de calorías y nutrientes que necesitan para crecer y desarrollarse, únicamente en tres comidas diarias. Es por ello que se hace necesario el consumo máximo de nutrientes en poco volumen de alimentos, es decir, que “cada bocado cuente”. Contrario a los adultos, los niños tienen la capacidad de comer solamente cuando están hambrientos, y de detenerse cuando están saciados, por lo que sus padres o personas a cargo deben incluir en sus meriendas alimentos nutritivos, pero el pequeño decidirá cuánto consume, y lo que es más importante, si lo consume o no. Es por ello que se recomienda a los padres no preocuparse si el niño consume poca cantidad de la merienda brindada, ya que esto permite que el niño aprenda a respetar su propio apetito y regular su ingesta de alimentos según la capacidad de su estómago. Una merienda saludable se puede definir como un tiempo de comida que permite llenar parte de los requerimientos de energía y nutrientes diarios que el niño necesita. Es por ello que se brindan a continuación algunos consejos para ofrecer a los niños una buena alimentación por medio de deliciosas meriendas. * Ofrezca al niño meriendas equilibradas, es decir, planifíquelas de forma que contengan al menos dos de los siguientes grupos de alimentos: Carnes o derivados. Fuente de proteínas de alto valor biológico, importantes para el adecuado crecimiento y desarrollo ya que su función principal es la formación y regeneración de tejidos. Dentro de este grupo tenemos los huevos, lácteos, pollo, pescado, atún, carne de res o cerdo, e incluso jamón de pavo. Vegetales y frutas. Es importante que los niños, al igual que los adultos, cumplan con la regla de los “5 al día” de frutas y vegetales, ya que son fuente de vitaminas, minerales y fibra. Los jugos naturales de frutas son ricos en vitaminas y minerales, por eso evite los productos que contengan azúcar, preservantes, colorantes y saborizantes. Prefiera jugos 100% puros. Cereales, leguminosas o panes. Debido a su alto aporte de carbohidratos complejos son la principal fuente de energía necesaria para el desarrollo normal de las actividades diarias del niño. Incluyen arroz, pastas, frijoles, garbanzos, panes, galletas. Lácteos. Además de ser fuente de proteína y carbohidratos, aportan la mayor parte del calcio de la dieta del costarricense, el cual es indispensable en la formación de huesos y dientes. Dentro de este grupo se incluye la leche semidescremada o descremada, el yogurt, preferiblemente con probióticos por ser fuente de bacterias saludables y protectoras para el estómago y los quesos bajos en grasas. * Las meriendas, además de saludables, deben ser variadas en cuanto a sabores, colores, formas, tamaños y texturas; y también atractivas a la vista, de forma que el niño se sienta motivado a consumirlas. Así por ejemplo las frutas pueden servirse enteras, en rodajas, partidas a la mitad, en cubos, en bolitas, en jugos con hielo pero sin azúcar agregada. * Trate de brindar las meriendas dos horas antes de los otros tiempos de comida. La recomendación es ofrecer una merienda en la media mañana y otra en la media tarde. No permita que los niños pasen comiendo un poco de todo durante todo el día. * Es importante que planifique las meriendas semanales junto con el niño, con el fin de asegurarse que le agradarán y a la vez se le brinda importancia, ya que él esta eligiendo los alimentos que consumirá Así, cuando vaya de compras, permita que sus niños escojan quesos, frutas, e incluso vegetales, para tratar de crear mayor interés en su consumo. Pero recuerde, que debe haber un día libre para que ellos puedan elegir su merienda preferida. * Tenga presente que no todas las calorías que proporcionan los alimentos son iguales. Así por ejemplo, si un niño solamente consume alimentos de paquete (snack), dulces o bebidas y galletas muy azucaradas, se le suministrarán solo calorías vacías, las cuales no aportan ningún nutriente, dan sensación de llenura y no dejan espacio para alimentos que realmente son necesarios. No es lo mismo 120 calorías de una galleta de chocolate que 120 calorías de una fruta determinada. * Por último, haga lo posible porque la hora de la merienda sea un momento feliz y agradable para que el niño esté en disposición de consumirla. Para finalizar, si bien es cierto, el consumismo y la publicidad crean un ambiente difícil para formar adecuadas costumbres alimenticias en los pequeños, esta tarea de educación nutricional, puede resultar muy simple si tanto padres de familia como educadores y profesionales de la salud, se proponen con esfuerzo, paciencia y mucho amor, inculcar hábitos de alimentación saludables con el único fin de lograr que nuestros hijos crezcan sanos y felices.
Licda. Liseth Paola Torres Blanco Nutricionista. Hospital San Carlos |
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