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miércoles, 10 de junio de 2009 |
Prof. Carlos Manuel Murillo Ulate
El 22 de mayo celebramos el día de la biodiversidad, o sea bio = vida. Diversidad de la vida, en donde el ser humano como especie ha eliminado y sigue eliminando miles de especies por su conducta irracional, tanto así que se mata a sí mismo. Quien puede negar de los que peinamos canas, que vimos cómo aguas de los ríos antes puras y cristalinas, hoy corren sucias y contaminadas con residuos de todo tipo; vemos morir peces en las orillas de los ríos y playas, como se derraman toneladas de petróleo en nuestros mares y como las ciudades viven inundadas de aire contaminado y nos preguntamos ¿Que es lo que estamos haciendo de nuestro medio ambiente? ¿Qué es lo que pasa con el lugar en que vivimos? Hablamos de desarrollo, de economía y de consumo y no hacemos nada para detener la pérdida de recursos naturales renovables e irrenovables, estamos cometiendo errores de consecuencias mundiales, capaz de destruir no el Planeta sino a la especie humana, pasajera que viaja en esta nave común y que desafortunadamente ha puesto en peligro su propia existencia y la de muchas especies más, olvidando que su estancia en la Tierra depende de equilibrios que se rompen fácilmente y no logra retomar a su estado natural. Que es lo que hemos hecho del mar sino el basurero del mundo, crece la población incontroladamente, aumentan las redes industriales y por ende la contaminación, estamos desquiciando el estado normal de la naturaleza como producto de nuestra propia locura, hemos cambiado lo que pródigamente Dios nos ofreció y ahora encontramos hostilidad, como una especie de venganza de la misma naturaleza. Creíamos que dominábamos a la naturaleza y que alcanzábamos niveles de superación en todos los campos y en los últimos tiempos la alta tecnología, pero es una gran mentira, pues la alta contaminación de desechos de la tecnología moderna, nos está provocando serios estragos. Constantemente oímos hablar de epidemias, pandemias como la gripe, sustancias químicas que tienen efectos nefastos para el ser humano y para la naturaleza. Creemos que el ser humano no ha sabido medir exactamente las consecuencias de haber actuado con falta de razón; “quiere lo que quiere y cuando quiere” esto hace que consiga satisfacciones sin importar el precio, caso concreto la explotación minera de oro y otros metales pesados a cielo abierto en Crucitas Frontera Norte o el monocultivo de piña a base de agroquímicos que están contaminando nuestras aguas, nuestro suelo y nuestra atmósfera. Si la humanidad asumió el reto de avanzar en un desarrollo no planificado, ahora tiene el reto de superar las condiciones negativas que ha originado, tiene el reto de aprender a convivir en armonía con todas las especies y en esta forma proteger nuestra maravillosa biodiversidad. |