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El Hospital San Vicente de Paúl y el subdesarrollo |
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escrito por Gerardo Quesada
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jueves, 27 de enero de 2011 |
• Lic. Eloy Alfaro Altamirano
Asesor Legal. Hospital San Vicente de Paúl. Heredia.
Cédula 2-286-476 Email:
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Durante los próximos años las naciones latinoamericanas comenzarán las celebraciones del bicentenario de su independencia en sus respectivos países. Sin embargo, doscientos años no han sido suficientes para librarnos de las cadenas de la pereza, del cansancio, del cambio de mentalidad para enrumbar nuestro destino hacia el desarrollo y el bienestar de la gran mayoría de nuestros pueblos. Arrastramos desde nuestro descubrimiento y colonización un sentimiento de derrota y pobreza agravado por la filosofía política religiosa de que sólo los pobres van al cielo. Es extraño cómo en nuestro sub-consciente arrastramos un sentimiento de derrota y miseria desde nuestro alumbramiento al concierto de las naciones del mundo. Es extraño porque el continente latinoamericano cuenta con todos los recursos naturales y humanos para alcanzar a los países con mayor desarrollo del mundo. Es extraño porque aquí existieron universidades mucho antes que en los países de alto desarrollo. Es extraño porque aquí tenemos riquezas inmensas en minerales y materias primas. Es extraño porque aquí existen personas con un coeficiente intelectual altísimo. Es extraño porque aquí no falta nada. Este sentimiento se ve agravado por los pensadores políticos y por ciertos gobernantes del hemisferio que le echan la culpa de todos nuestros males a otros pueblos y naciones del mundo y no aceptan su propia incapacidad para superar estas barreras mentales. Hasta hace unos 600 años los vikingos eran un pueblo de piratas, ladrones y asesinos que asolaban las costas de Europa. Hoy en día, Suecia, Dinamarca, Finlandia y Noruega son países con un altísimo desarrollo y riqueza y son ejemplo en el mundo cómo se puede lograr el desarrollo respetando a la naturaleza. Todo ello lo lograron en medio de un clima inclemente con temperaturas de hasta 50 grados centígrados bajo cero durante 7 meses al año. Mientras no nos libremos de esta mentalidad derrotista de perdedores y pobrecitos pero sobre todo cuando dejemos de justificar nuestra culpa e incapacidad en otras naciones y pueblos y asumamos nuestra responsabilidad plena en el desarrollo de nuestras naciones, no podremos celebrar los 200 años de nuestra independencia. Sin embargo, poco a poco se ve la luz al final del túnel y a veces hacemos cosas que nos llenan de orgullo a todos y son un buen ejemplo de cómo nosotros mismos podemos superar esas barreras. La construcción del Hospital San Vicente de Paúl en Heredia se hizo con fondos propios de la Caja Costarricense de Seguro Social y tanto el diseño como la construcción, la inspección y el equipamiento se realizaron por manos expertas costarricenses. Por otro lado, una compañía constructora de Costa Rica excava los cortes en la ampliación del Canal de Panamá y en estos últimos años las exportaciones nacionales de productos médicos aumentaron dramáticamente. Estos son buenos ejemplos de cómo CON UN CAMBIO DE MENTALIDAD podemos llegar a ser el primer país desarrollado de América Latina. |