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escrito por Gerardo Quesada
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miércoles, 08 de junio de 2011 |
• Nonis y pares Por: F. González S.
Como en la guerra, la naturaleza o en un amorío, un bombazo hace que las cosas pasen de ser “nonis” a ser “parís” Acostumbrado a las bombetas del 4 de noviembre, día del patrón del cantón, cuando el Padre Sancho; uno de los más grandes hombres que poblaron San Carlos, conocedor de las Sagradas Escrituras, “por sus obras los conoceréis” veinte ha realizado y no ha muerto; anunciaba con diana y bombetas, esa gran celebración, el turno más famoso de la época, el de los cien mil pesos, cuando el cerro despertó. 1968. La villa dio paso a la ciudad, no oficialmente, no por decreto, sino sociológica y cultural, el puente de la Vieja, peligroso, no importaba, dar vueltas alrededor del Parque, menos, la poza de los Hidalgo paso a la moda, así, una tras otra cotidianidad del habitante de la villa, quedó atrás, el Volcán Arenal. ¡OH volcán, “nonis y parís”! El Cerro, otrora admirado por su forma, un cono perfecto, hoy, con esas relucientes explosiones, desde aquí, Quesada, parece un hermoso Ceiba, de grandes gambas, con un follaje grisáceo al formarse su hongo y al atardecer, se viste de gala en ese momento en que la noche estrangula al día y con sus colores matiza un espectáculo cromático que es envidia de los artistas plásticos. Por la noche, cambia su ropaje, para admiración de lugareños y turistas, por un traje de luces con abalorios rojiamarillos que hacen destellar la penumbra. Por la mañana parece fresco, otras tenebroso, otras, se cubre con bufandas grisáceas de las más diversas formas, o del todo, desaparece a los ojos de la gente, seguramente para cargar energías y poder rugir a sus anchas. Siempre un espectáculo. Aquí llovía trece meses al año y hasta en vacaciones, y días feriados, éramos venditos por el Gran Señor, seguimos siendo los mejores lecheros del país, los mejores agricultores de verduras y otros más, pero ahora es el volcán. Tenemos un gran ingreso de divisas por el turismo, hermosos hoteles, electricidad, teléfono, Internet y más, antes de la villa a la Fortuna una cazadora duraba más de cuatro horas, hoy lo hace a mitad del tiempo, un autobús moderno, no por sus caminos, sino porque hay mucha población, antes era dos o tres veces al día, hoy cada hora. Eso se le llama progreso. “Paris”. Hoy se reza para que llueva, se le pide a la población que siembre árboles, se realizan esfuerzos por llevar agua potable, por ello el río San Carlos se pasa brincado, el bobo desapareció con el machín, el sábalo, la vieja y el roncador, peces ya prácticamente históricos. “Nonis”. |
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