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Don Luis Paulino Mora: es hora que se vaya |
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escrito por Gerardo Quesada
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miércoles, 08 de junio de 2011 |
Las encuestas de opinión realizadas por diversos entes, reflejan, invariablemente, el hecho que solamente el 48% de los costarricenses guardan algún grado de confianza en la justicia costarricense. Ergo, 52 de cada 100 ciudadanos (as) (entre los que me incluyo), no tenemos ninguna fe en la justicia aplicada en este país, la cual no tiene rasgos creíbles de los elementos fundamentales de todo sistema jurídico respetable: aquí la justicia no es ni rápida, ni cumplida y mucho menos justa. El deterioro evidente de la credibilidad en el Poder Judicial, marca una enorme preocupación. De no variar esta conducta, la institucionalidad del país se derrumbará tarde o temprano. Cuando las comunidades organizadas se lanzan a la calle, y desafían la resolución de una jueza, de remitir a su comunidad como vecinos a dos narcotraficantes de reconocida calaña, estamos ante el escenario del caos y la anarquía. Y de paso, recuso que la gente tiene razón, aunque la flamante Presidenta de la Asociación Costarricense de la Judicatura, Adriana Orocú Chavarría, dictamine, cual jerarca del Santo Oficio, que “El pueblo y los medios no son juzgadores de los juzgadores”. Según el sabio entender de esta abogada, la gente no puede opinar, ni reclamar y exigir seriedad a los jueces, aunque los narcos y los maleantes sean “clientes frecuentes” de los juzgados, y jamás queden detenidos. Cuando la cabeza está mal, el cuerpo se muestra enfermo. Y ese es el caso de nuestro Poder Judicial. Si don Luis Paulino Mora ya no es capaz de manejar los asuntos con autoridad, e implementar normas que satisfagan la opinión pública y la sensata razón de las víctimas, es el momento que se vaya. Sí. Que se vaya. Cuando se conocen criterios de magistrados, en los que se expresa que las leyes son alcahuetes, observa usted una jueza que no llega a tres años de funciones y con ni siquiera 25 años deja irse a narcotraficantes, cuando el mismo tipo pasa hasta 50 veces por el juzgado y jamás es detenido, llegándose a un 90% de impunidad en todos los casos, cuando cualquier extranjero viene a este país a delinquir placenteramente, cuando a la mano derecha del narcotraficante más temido de Colombia lo “hospedan” en la cárcel de Hatillo con todas las comodidades, cuando usted escucha al director del OIJ reclamar que la inmensa mayoría de operativos que realizan sus agentes quedan en nada porque los jueces son complacientes con los maleantes, cuando se desconfía de la justicia en amplios espectros de la sociedad, algo anda muy mal, y huele horrible en Dinamarca. La cabeza anda mal y el cuerpo no camina. La patria es primero, y así debe usted comprenderlo. Váyase. Permita que el Poder Judicial se oxigene, se ventile, y deje de lado esas teorías jurídicas que le dan todas las ventajas al delincuente, y pone en el panorama de lo invisible a la víctima. Su ciclo concluyó, es la ley natural de la vida. Perpetuarse en su obstinación de enquistarse en el cargo, conlleva un grave daño a la credibilidad de la Nación y sus instituciones, y un mal contagioso de inseguridad rampante que nos atormenta a diario, a la inmensa mayoría de personas decentes que tratamos de construir una patria mejor.
M.Sc Erich Francisco Picado Arguello Periodista 1 626 929 |