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escrito por Gerardo Quesada
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jueves, 27 de enero de 2011 |
• Profesor Fernando González Soro
A sus 97 años y con una mente lúcida, además de brillante, a manera de epílogo en la misa de su cumpleaños, dos cosas grandiosas, su testamento, que representa la última gran obra, fruto de su creencia cristocentrista, vivir para ayudar al necesitado, y un grito de dolor por el trato que le están dando las autoridades eclesiásticas a la Catedral de Ciudad Quesada. El Padre conoció el mundo, y lo conoció, no por el placer de viajar, sino para crear, de manera que sus huellas en la zona norte de Costa Rica fuesen como petroglifos. Estudió e hizo amigos. Pensó en el futuro. No fue cura de pueblo. Se universalizó. Esos fueron algunos de los ingredientes de su obra. Al conocer el mundo, entre muchos, está el ilustre arquitecto y artista costarricense Teodorico Quirós Alvarado, creador de obras extraordinarias en Costa Rica y el extranjero, además de representante de una generación de artistas y arquitectos
“Al mismo tiempo que paisajista y creador de espacios de expresión, Quico fue arquitecto y docente. Como arquitecto, fue el responsable de las iglesias de San Isidro de Coronado, Aserrí, San Rafael de Escazú y Ciudad Quesada, del Palacio Municipal de Cartago y de la Escuela Omar Dengo, entre otros edificios existentes; además, tuvo a su cargo la preservación de las iglesias de Ujarrás y de Orosí. Como docente, fue nombrado decano de la Facultad de Bellas Artes al fundarse la Universidad de Costa Rica; desde este cargo, innovó la enseñanza al poner a sus estudiantes a practicar con modelos vivos y a trabajar la luz al aire libre.”
Gracias Padre por conocerlo, por que al conocerlo, trae para San Carlos un hermoso regalo de uno de los más grandes de Costa Rica, Esa obra de arte La Catedral. Solamente dos tipos de personas pueden soñar con una obra tan grande por sus costos monetarios, un loco o una persona de grandes convicciones, seguro de que Dios lo acompañaría en su monumental creación. La primera mitad del siglo XX, fue convulsa, dos guerras mundiales y dos frentes políticos irreconciliables, pero a su vez, espacios para transformar, cambiar viejos pensamientos, para innovar. De varios, para el caso, interesan dos, el pensamiento religioso y el arte. En la Iglesia Católica, aparece el cristocentrismo como una reacción al pensamiento teológico y filosófico del siglo XIX, atento a la vitalidad de la fe, estar más en consonancia con cuanto se pueda pensar.
“Porque, ¿qué es Jesucristo, sino el encuentro de Dios con el hombre y del hombre con Dios? al afirmar el centralismo del misterio de Cristo, requiere ciertamente un conocimiento actualizado, armónico, bíblicamente radicado en Jesucristo, ya en su figura histórica, ya en su identidad mistérica de Verbo de Dios hecho hombre, ya en su calidad mesiánica (Cristo) como cumplimiento de la historia de su pueblo”
En las Artes, se rompe con los esquemas tradicionales, se tiende a ver la realidad de forma subjetiva, desde el punto de vista del artista y de permitirle al espectador su interpretación y valorización, en fin, ser parte de ella. Así se presenta el Cubismo, arte que,
“pasaba a no tener ningún compromiso con la apariencia de las cosas desde un punto de vista determinado, sino con lo que se sabe de ellas. Por eso aparecían al mismo tiempo y en el mismo plano vistas diversas del objeto: por ejemplo, se representa de frente y de perfil; en un rostro humano, la nariz está de perfil y el ojo de frente; una botella aparece en su corte vertical y su corte horizontal.”
Uno de los más conocidos representantes, lo fue Picasso. Este hombre de mundo que hoy cumple 97 años, fusiona la filosofía, y el pensamiento de su época con su fuerza, vigor y convicción, para regalarnos esta bella Catedral. Su forma obedece a todo lo anterior, El Padre y Quico, crearon la idea, una mano cerrada con el dedo índice señalando al todopoderoso, que maravillosa interpretación de arte y pensamiento. Sus vitrales no son íconos decimonónicos, sino creación cubista de artistas europeos austriacos. En la nave central, sus vitrales representan el Espíritu Santo, (por decisión ajena, uno está para arriba y otro para abajo)en el altar mayor, en los vitrales está representado Cristo redentor. (igual posición por decisión ajena al artista). Tiempo después, por desconocimiento del pensamiento artístico y quizá religioso, comenzaron a introducir imágenes que destruyen esa obra y ese pensamiento, y aquí está ese grito de angustia del Padre Sancho en su fiesta de 97 años, no saben cuál es el principio del cristocentrismo, y, qué decir del diseño de la Iglesia, cuando introducen imágenes al estilo del arte románico, que por más grandes que sean, por sí solas, se empequeñecen, ante el modelo lineal y vertical del templo. Gracias por pensar en Jesús siempre, de ahí se colige, su pensamiento en el arte, la educación de la mujer, del hombre de campo, del niño desamparado y la mujer, de los pobres, de Cristo hombre y por último, por haber ayudado a mi padre a despedirse de este mundo y por haber sido tan amigo. Gracias. |
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