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escrito por Gerardo Quesada
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lunes, 01 de noviembre de 2010 |
• Dr. Omar Alfaro Murillo Especialista en Gastroenterología Especialista de Salud Pública
Cuando el río suena piedras trae
“Yo nunca me hago exámenes, para no preocuparme, así puedo comer lo que quiera y no me preocupo si me hace daño”, con esta frase terminé una conversación con un profesional de salud, hace algunos años atrás., lo que deja claro que más que conocimiento, lo que se requiere es una cultura hacia el cuidado de nuestra salud. No en pocas ocasiones nuestro ejercicio profesional nos pone ante pacientes que han hecho caso omiso de señales de auxilio que les emite su cuerpo, dándose el lujo de no darles importancia, pensando que se trata de cosas pasajeras, o atribuyéndoles causas ilógicas. “Yo pensé que era algo que me comía lo que me daba esa reacción”, fue lo que me contestó un paciente al preguntarle por que no había consultado antes por un sangrado rectal ocasional con más de tres años de haber iniciado. “Tenía como un mes de orinar color coca cola y de estar amarilla, pero no había tenido tiempo de ir al médico, por qué tenía muchas cosas que hacer en la casa y pensé que eso se me pasaba”, fue otra de las excusas de una paciente con un daño en el hígado. Así como en este señor, su enfermedad se manifestó por un sangrado a través del recto, el cuerpo también tiene otras señales de auxilio a las que las personas y los médicos debemos estar alertas. El sangrado es siempre un signo de alarma, no importa si es, tan solo unas gotas, pues aparte de la mestruación, no existe ninguna otra causa normal de sangrado, en ninguna parte del cuerpo e incluso el sangrado a través de la vagina en una mujer que ya había perdido la menstruación debe ser motivo de consulta inmediata. El perder peso sin estar a dieta, perder el apetito de manera permanente, dificultad para tragar, vomitar a diario, tener defecación como betún (negra), sentirse siempre cansado sin haber realizado un esfuerzo físico, perder el apetito, o sudar por las noches, tener fiebre aunque sea baja durante muchos días, (sin tener una causa infecciosa, los dolores permanentes de localización fija y aquellos dolores que tienen la capacidad de despertarnos en la noche, los lunares que cambian de color o de forma, los brotes en la piel, las diarreas persistentes (más de 1 mes) o el adelgazamiento de las heces, las ganas de defecar permanentes sin lograrlo, volverse estreñido sin haberlo sido en la adolescencia o la juventud, y por supuesto la aparición de alguna masa o tumoración, son solo algunos de los signos o síntomas que nos deben hacer consultar. Todas estas formas que escoge nuestro cuerpo, para llamar la atención requieren de un medico de su confianza que desarrolle una adecuado historia clínica y realice un detallado examen físico, además de solicitar las pruebas de laboratorio que considere pertinentes, para encontrar la causa y cuando es posible corregirla, pero lo más importante es que usted se decida a consultar cuando su cuerpo le este enviando señales de auxilio. Por que recuerde el refrán que dice “ cuando el río suena piedras trae” |