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Sacerdote y personaje del centenario |
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escrito por Gerardo Quesada
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martes, 11 de octubre de 2011 |
• Monseñor Eladio Sancho Cambronero
 Uno de los grandes sueños del padre Sancho es ser sepultado en territorio sancarleño, lugar que guarda su legado cultural, educativo y religioso en su vida sacerdotal. Como un hombre visionario, luchador y de espíritu emprendedor, podemos describir al padre Eladio Sancho Cambronero, una de las personas más ilustres e influyentes, que ha llegado al territorio sancarleño. En 1950 llegó a San Carlos por casualidad, donde en un principio solamente se quedaría por dos meses, mientras el padre Fernando Ramírez, quien era el único sacerdote que había en la zona para atender las labores pastorales, se recuperaba en el hospital de San José. En su mente había otros planes, gracias a los conocimientos adquiridos en Estados Unidos y Canadá sobre el cooperativismo, iba a realizar en Río Segundo de Alajuela un movimiento cooperativo, donde se incentivara el trabajo en conjunto, el ahorro y préstamo de diferentes entidades; sin embargo tuvo que posponer el proyecto para atender las labores que Monseñor Juán Vicente Solís le pidió que cumpliera en Villa Quesada.
Una gran misión
Antes de que el padre Sancho llegara a Villa Quesada, el Obispo le mencionó la inquietud de construir una nuevo, templo ya que la que existía en aquellos tiempos era sumamente pequeña en comparación al desarrollo que poco a poco se iba proliferando en la región. Fue así que desde que llegó se propuso conocer y visitar cada uno de los pueblos que conformaban a la parroquia, con el fin de incentivar a los sancarleños a trabajar bajo la acción de ideas cooperativistas y lograr de este modo la construcción de una nueva iglesia, donde en conjunto con la junta edificadora, empezó a desarrollar ideas que facilitaran la recaudación de fondos para la edificación del templo católico. Es así como Sancho ideó una estructura de movimiento cooperativo, donde en primer lugar la junta ocuparía el rol de jefatura, que a su vez estaría acompañado de un comité local integrado por tres o cinco personas de las más conocidas de cada uno de los lugares que integraban al cantón. Después de una ardua tarea se realizó en 1951 el primer turno, donde se logró recaudar ¢103.000, COLONES para empezar la construcción de la iglesia, labor que se extendió por 30 años. “Nunca pensé en construir una iglesia pequeña, sino que por el contrario siempre supe que San Carlos iba a ser un pueblo de gran importancia para el desarrollo productivo del país, por lo que no se podía pensar en poco, si no en un templo que pudiese albergar a la gran cantidad de fieles que estaban por venir. La iglesia es exclusiva del pueblo sancarleño, donde ningún político y mucho menos el gobierno colaboró en la compra de los materiales, esta construcción es la base del cooperativismo en San Carlos” dijo Sancho.
Grandes legados
Gracias a la gestión del padre Sancho, en marzo de 1957 abrió las puertas el Colegio María Inmaculada, dirigido por hermanas franciscanas colombianas, que en aquel tiempo solamente vivían, comían y se vestían con ¢30 COLONES por mes. Tiempo más tarde con la idea de despertar en los jóvenes el aprecio por la educación y la naturaleza, el padre Sancho decide continuar con la proposición que le hizo a Juan Mercedes Matamoros de donar algunos terrenos para la construcción del Colegio Agropecuario que impulsaría un gran crecimiento para el cantón. Y es así como en 1962 comenzó a funcionar como una novedad en el país, el hoy Colegio Agropecuario de San Carlos, dirigido por los padres benedictinos de Estados Unidos. Cuando en 1968 el Colegio Agropecuario pasó a manos de la Conferencia Episcopal, el padre Sancho cumplió la función de presidente en la Junta Directiva, cargo que asumió durante 40 años. Sus labores no quedaron ahí, en 1971 realizó las gestiones para la creación de la Escuela Técnica Agrícola Nivel Intermedia y la Escuela Técnica Agrícola Industrial de nivel superior parauniversitaria, con sede en Santa Clara y en 1984 gracias a su colaboración en el proyecto de creación de una red de emisoras católicas, nació Radio Santa Clara. De igual manera participó en la formación del fondo de los pobres para ayudar a los más necesitados del cantón de San Carlos y en la formación del fondo de vocaciones sacerdotales de la diócesis de Ciudad Quesada. Impulsó a su vez la promoción del movimiento cooperativo en San Carlos, donde gracias a sus conocimientos en el área se le considera como uno de los grandes pioneros de COOPELESCA Y COOCIQUE R.L, después participó en el desarrollo de la obra de protección de los niños abandonados de la zona. Monseñor Eladio Sancho siempre será recordado por todos los sancarleños como uno de los grandes propulsores del cooperativismo, de la educación, de las obras sociales y religiosas. |