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escrito por Gerardo Quesada
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martes, 11 de octubre de 2011 |
Jorge Rolando Molina González
El nombre de San Carlos, con el que desde finales del siglo XVII empezó a conocerse lo que en otro tiempo era nominado como parte de la tierra de los indios Votos, es un término que está ligado históricamente a la construcción en 1667, de la primera fortificación que levantaron los españoles sobre el Río San Juan. Su propósito era defender a las provincias de Nicaragua y Costa Rica de nuevos ataques piratas. Hay que recordar que éstos, ya habían perpetrado saqueos y destrucciones en la ciudad de Matagalpa en 1643, Granada en 1655 y en Matina en 1666. Como era lógico suponer, había marcado temor por nuevas incursiones. De allí la necesidad de la corona española por proteger los principales puertos y vías de acceso con que contaba el área centroamericana. Para garantizar una sólida defensa, las autoridades de la Real Audiencia de Guatemala ordenaron la construcción de una fortaleza de calicanto en un punto estratégico del río San Juan. Está fortificación llevaría el nombre de Castillo de San Carlos de Austria, que serviría además para honrar al monarca reinante Don Carlos II de la casa de los Austrias, apodado “El hechizado” en razón de su precaria salud, tristísima niñez y poca capacidad mental. Este monarca gobernó por 35 años entre 1665 y 1700. A pesar de que casó dos veces, murió sin descendencia. Con su muerte concluyó la dinastía de los Bustrias. El financiamiento de esta obra presupuestada en 12,000 pesos, se haría con fondos de la Real Audiencia de Guatemala y del Virrey del Perú. La construcción de la misma fue encargada al Capitán Juan Fernández Salinas de la Cerda, hombre de 50 años, natural de Toledo y miembro de la orden de Calatrava, quien fungió como gobernador de Costa Rica entre 1650 y 1659. Esta fortificación, que inicialmente la iba a levantar Fernández Salinas en la margen derecha de la desembocadura del río Pocosol o Cutris como le conocían los nativos, tuvo que desestimarse por lo anegado y pantanoso del sitio. El lugar escogido fue entonces un sitio ubicado en la banda norte del río San Juan, distante apenas a un tiro de aroabuz o mosquete del sitio anterior, muy cerca de la isleta que se encuentra frente a la desembocadura del Pocosol. Lo lamentable de esto, fue que el mencionado capitán, en vez de levantar una fortificación sólida y segura tal como las autoridades superiores lo habían indicado, edificó una endeble defensa compuesta de palos y tierra clasificada como un simple parapeto. Como complemento de la misma, estableció en el lado costarricense una atalaya o guarnición que denominó San Juan de Dios y que estaba enlazada con el burdo “Castillo de San Carlos de Austria ” a través de una sondaleza, sobre la cual pendía un farol que iluminaba el río. Por tan pobre edificación y desobediencia manifiesta, el capitán Fernández Salinas, hubo de enfrentar un juicio que se le siguió en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala. Como era de esperar, esta fortificación tuvo una efímera duración. En 1670, fue tomada y destruida por el pirata Gallardillo quien contó para ello con la colaboración del capitán Gonzalo Noguera, encargado de su defensa. Como resultado de ello, la ciudad de Granada fue nuevamente saqueada. Lo reiterativo de estos ataques piratas, indujo a los españoles a levantar nuevas fortificaciones sobre el río. La siguiente fue el Castillo de la Inmaculada Concepción, ubicado frente al raudal de Santa Cruz, conocido hoy como Castillo Viejo y concluido en 1675. Más tarde se hizo otro emplazamiento en el punto en donde nace el río San Juan. A esta edificación se le bautizó como Fuerte San Carlos de Nicaragua. Lo importante de toda esta referencia histórica que nos ocupa, es que la construcción de la mencionada empalizada de San Carlos de Austria, sirvió para que los españoles rebautizaran el río Pocosol o Cutris con el nombre de San Carlos. Pasado el tiempo, este nombre se extendió a toda la llanura y resto de territorio que riega su red de tributarios. De esta manera, parte importante de la otra tierra de los Votos, pasó a ser conocida en lo sucesivo, como territorio de San Carlos. Vale la pena agregar que esta tierra durante el siglo XVIII y parte del XIX permaneció casi desconocida, cobró inesperada importancia en 1856-57 a raíz de los sucesos de la Campaña Nacional contra el filibusterismo de William Walker. No podemos desconocer que fue precisamente a través del territorio de San Carlos y del río que lleva su nombre, por donde se movilizó la vanguardia del ejército nacional, que terminó tomando la importante vía del tránsito, con lo cual se le asestó un golpe mortal al filibusterismo. De allí en adelante, el nombre de San Carlos como tierra promisoria empezó a agigantarse en el conocimiento y conciencia de los costarricenses hasta llegar a constituirse en uno de los graneros e importantes bastiones de la economía nacional. |
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Nota rápida al azar |
• Lámparas de hechas con jícaras, elaboración de papel reciclado y
creación de adornos en miniatura elaborados con bambú, son parte de
los trabajos que realizan un grupo de estudiantes del Instituto
Nacional de Aprendizaje (INA), de Ciudad Quesada.
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