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Monday, 03 November 2008 |
• Familia • Vocaciones • Minería • Nueva carretera
 Monseñor Oswaldo Brenes Álvarez, dice que ha encontrado mucho católico comprometido con la Iglesia a seis meses de haber asumido el timón de la Diócesis de Ciudad Quesada. Gerardo Quesada Alvarado San Carlos Al Día
Monseñor Oswaldo Brenes Álvarez, obispo de la Diócesis de Ciudad Quesada habla sobre la actividad minera en la región, la familia, las vocaciones, los migrantes y su encuentro con los feligreses de las parroquias a seis meses de haber tomado el timón de la Diócesis.
-¿Qué ha encontrado en estos seis meses en la Diócesis? -En general he encontrado cosas muy positivas. Es una Diócesis donde hay mucha colaboración, mucho cristiano católico comprometido que trabaja por la Iglesia.
-¿Qué opinión le merece la minería a cielo abierto y su posible impacto en la región? -Una minería a cielo abierto no le conviene al país. Por qué si tiene tantas bondades algunos lo adversan. Es un proyecto que tiene muchos riesgos. Creo que no le conviene al cantón. Dicen que va a dejar $70 millones al país, pero como dice un amigo en Guanacaste “por aquí pasan muchos patos en mayo”, pero cuantos se quedan. Cabría preguntarse qué son 253 empleos a costa de la naturaleza que para rehacerse dura no sabemos cuanto. Pero, también hay que andar muy a tientas porque en este país todo lo politizamos.
-¿Cuáles son los problemas de la familia de hoy? -Lo más galopante es la desintegración de la familia. Hay mucha desintegración familiar, mucho joven descarriado y niño maltratado.
-¿Cuál es su compromiso con la población migrante? -La Pastoral Social Monseñor Ángel San Casimiro la dejó muy bien organizada. Nos hemos me reunido con representantes de la comisión binacional de Nicaragua. Nos hemos reunido con gente de migración y con parte del gobierno para acompañar a esta población.
-¿Hay xenofobia por la población migrante? -Se puede percibir algo en los chistes. Denota que hay una cierta no aceptación sobre todo con los nicaragüenses. Los chistes a veces se pasan de la raya y son irónicos.
-¿Le han enviado algún mensaje de nicas? -No..., (risas) no me han enviado, tal vez porque no saben el número de celular o porque no se atreven.
-¿Se alejan los feligreses de los templos? -Creo que no, sobre todo en la diócesis se ve mucha participación. Los templos se llenan de gente. La participación de la gente es grande. Muchas veces se piensa que por los escándalos con sacerdotes la gente se aleja, pero la fe es más grande que los malos testimonios.
-¿Qué hay que hacer para atraer más gente a los templos? -Hacer liturgias alegres. Que los sacerdotes hablen más con la palabra de Dios. A veces se habla más de los problemas de la parroquia que de la palabra de Dios.
-¿Deben salir los sacerdotes a buscar la gente? -Sí eso es parte del trabajo de los sacerdotes, aquí la gente no es tan anónima como en San José. A veces los sacerdotes nos volvemos papás, muy severos. Yo pido que seamos acogedores y amables.
-¿Cuál es su compromiso con los grupos organizados de la región? -Yo no los hago a un lado, pero tampoco es mi prioridad asistir a actividades que no sean de la Iglesia. Si me invitan yo voy.
Iglesia aburguesada
-¿Es la Iglesia Católica aburguesada? -Hay muchos que nos aburguesamos, cuando se habla de distinguir la jerarquía de todo. Aquí las casas curales son sobrias, normales. Son casas que no responden a la burguesía.
-¿Qué piensa de la nueva carretera a San Carlos? -Qué es una necesidad. Esta zona es muy rica y produce mucho, no sé por qué no la han hecho en tanto tiempo.
-¿Qué hace falta para aumentar las vocaciones sacerdotales? -La Iglesia debe hacer más promoción sacerdotal. Las vocaciones que tenemos son muy espontáneas. Son de algún muchacho que dijo yo quiero ser sacerdote. Hay gente que está esperando que la llamen.
-¿De cuánto es el faltante de sacerdotes en la Diócesis? -Hay 38 sacerdotes y necesitamos por lo menos 70. Hay parroquias que tienen sólo un sacerdote y son muy grandes. Nos favorece que tenemos los sacerdotes agustinos para Río Frío y Puerto Viejo y los franciscanos para Guatuso y Upala.
-¿Por qué los jóvenes no quieren ser sacerdotes? -Porque hay mucho distractor y el joven se siente retado. Aceptar un reto es nadar contra corriente. Vivimos en una sociedad donde nadie quiere el compromiso. La juventud de hoy no es estable se casan y mañana quieren estar solteros, se hacen sacerdotes y desertan. Le tienen miedo al celibato, quieren ser sacerdotes, pero quieren estar casados.
-¿Ante la crisis económica que vivimos qué le recomienda a las familias? -Que ahorren más, que no desperdicien el dinero en cosas que no hacen falta. Que ahorren el agua y que apaguen los bombillos que no necesitan.
-¿Qué hace para encontrar la paz? -Oro y la encuentro.
-¿Se encuentra a gusto en la Diócesis? -Si estoy muy contento (risas). |