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Miles lloran la muerte del Padre Bolaños |
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escrito por Gerardo Quesada
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viernes, 25 de junio de 2010 |
• Tras la muerte del Padre Bolaños, algunos lo consideran santo por su
legado de amor, espiritualidad, rectitud y cumplidor de los preceptos
cristianos católicos. Dejó un profundo vacío en comunidades como Pital,
Las Delicias, Venecia, Sarapiquí y Tambor de Alajuela, lugares donde fue
sacerdote.
Gerardo Quesada Alvarado San Carlos Al Día
El padre de la perenne sotana, que sólo se la quitaba para el aseo personal, partió a la casa de Dios y tras de sí, dejó una huella imborrable en las comunidades donde fue sacerdote. A los 73 años falleció, producto de tres infartos que le dieron, luego de una operación del estómago que se le practicó por múltiples dolencias que lo aquejaban. Pero ya padecía de hipertensión y el dolor de una pierna que lo obligaba a oficiar la misa sentado. Comunidades como Pital y Las Delicias de Aguas Zarcas, lugares donde más tiempo estuvo, lo despidieron con lágrimas en los ojos, por su legado de amor, rectitud y trabajo en la obra cristiano católica hasta sus últimos días. No en vano, una multitud sin precedentes llegó a velarlo y a despedirlo en su entierro en el del jardín del templo de Pital, lugar donde fueron depositados sus restos.
 Miles lloraron la muerte del Padre Bolaños. Aquí se concentraron cientos de personas, sacerdotes y religiosos, para darle el último adiós, al que muchos consideran un verdadero santo. El sacerdote Carlos Muñoz, presbítero de la Parroquia de Aguas Zarcas, que lo acompañó en los últimos momentos de su vida, narró lo que le dijo Bolaños antes de morir. “Desde que llegó al hospital, me dijo que no lo dejara sólo y cuando le dijeron tenía que quedarse, me dijo: –¡usted se queda conmigo, verdad!. Me pidió que lo confesara y estuve con él hasta su muerte”, contó el presbítero. Momentos antes de entrar a la sala de operaciones el padre le dijo que si moría, le dijera a la gente que los quería mucho y que lo perdonaran si les había hecho algún mal, y que le dijera a los compañeros sacerdotes que también los quería. “Luego de la operación, yo le dije: padre aquí estoy contigo y me volvió a decir que no lo dejara sólo, sobrevino un primer infarto, luego un segundo y el tercero murió”, contó Muñoz, que dijo que para él fue como estar a la par de Juan Pablo II, porque lo consideraba un santo. Monseñor Ángel Sancasimiro dijo que a Bolaños nunca se le escuchó hablar mal de una persona o de un sacerdote, por eso es considerado un sacerdote de Dios. El padre Carlos Luis Herrera, sacerdote pensionado dijo que el Padre Bolaños era un hombre recto que pensaba muy bien lo que iba a decir y que nunca faltó a los reuniones de sacerdotes.
 Eduardo Bolaños Morera:“por mi formación creí prudente llevar siempre puesta la sotana”, expresó en una anterior entrevista con este medio. “Sotana de Dios”
En febrero del año 2003, San Carlos Al Día entrevistó al Padre Bolaños en un reportaje que título: ”Sotana de Dios”, en esta ocasión nos narró parte de su vida y misión como sacerdote. Nos contó que lleva más de 50 años de no quitarse su sotana, únicamente para el aseo personal y que tenía 42 años de ejercer la vocación de sacerdote, aún cuando estaba en el seminario, llevó puesta la sotana como parte de su convicción y formación sacerdotal. Nació en Grecia en 1937, fue el mayor de cuatro hermanos, nos narró que su padre Eduardo Bolaños murió cuando él era un niño y creció bajo el amparo de su madre María Rosa Morera, que trabajó duro para cuidarlo. Dijo que el llamado al sacerdocio lo sintió cuando estaba en quinto año del colegio en julio de 1954. “Estaba muy seguro que eso era lo que quería hacer”, expresó. Fue ordenado sacerdote en la catedral de Alajuela, el 23 de diciembre de 1961 por el entonces Monseñor Juan Vicente Solís. Bolaños contó que estuvo 21 años en Pital como Sacerdote, aquí fue el lugar donde más a gusto se sintió, porque se guardaba mucho los valores y costumbres de nuestro pueblo. En 1965 llegó como presbítero a la comunidad de Sarapiquí, recuerda que tenía que trasladarse en lancha a caballo para oficiar misas en comunidades alejadas. De ahí pasó a la Parroquia de Venecia y luego a la de Pital, en 1998 decidió pensionarse, pero no se retiró del oficio sacerdotal, continuó su labor en la comunidad de Las Delicias de Aguas Zarcas donde vivía, pero también oficiaba misa los sábados en San José de Aguas Zarcas y los domingos en Cerro Cortés. “Para no aburrirme me gusta ver lo partidos de fútbol. La gente dice que soy liguista, -expresó mientras sonreía, pero la verdad es que me gusta ver más la selección”, contó en aquella ocasión. El Padre Bolaños durantes su vida sacerdotal fue consejero espiritual, muchas personas acudían a él en busca de ayuda y desde el púlpito insistió en rescatar el valor de la familia.
“No volveré a negociar en secuestros”
En 1996, la figura de Eduardo Bolaños fue clave para la liberación de una alemana y una suiza secuestradas en Boca Tapada, y de un matrimonio holandés plagiados en Altamira de Aguas Zarcas, los secuestradores pidieron la intervención del Padre Bolaños en esas dos ocasiones y él accedió. En la entrevista nos dijo que no volvería a mediar en ningún secuestro, porque esa no era una función que le correspondía a la iglesia. “Si lo hice en aquella ocasión fue por razones humanitarias y porque las autoridades me lo pidieron, claro, previa autorización del obispo”, indicó. Detalló que uno de los secuestradores de Boca Tapada le pidió que rogara a Dios por él para que lo perdonara y que le diera la bendición, cosa que hizo. “Doy gracias a Dios por haberme dado la vocación del sacerdocio y todos estos años de servicio” expresó con la voz fuerte y pausada que lo caracteriza.
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