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Más de 40 años de luchas antimineras |
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escrito por Gerardo Quesada
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jueves, 20 de enero de 2011 |
• La sed por azufre, el oro y otros minerales han llevado a empresas
mineras canadienses a luchar por la extracción de éstos, primero en lo
que hoy es el Parque Nacional del Agua y luego en Crucitas de San
Carlos.
Gerardo Quesada Alvarado San Carlos Al Día
Pese que las empresas han comprado consciencias de decenas de vecinos, empresarios y políticos, las luchas populares antimineras en la Zona Norte se han impuesto a largo de más de dos décadas. En una batalla por sacar minerales de nuestros suelos poblados de bosques, empresas de capital canadiense han ejercido presión nacional por más de 40 años para obtener permisos de explotación, primero de azufre y otros metales, y luego de oro. La riqueza mineral de la región ha seducido a empresarios extranjeros que no han dudado en ejercer presión en las instituciones públicas y en la política nacional para obtener los permisos de explotación a toda costa. Primero fue Texas Caribeam, luego Eurospect, después Placer Down, luego Vannessa Ventures, después Lyon Lake Mines y finalmente, Industrias Infinito, todas empresas mineras de capital canadiense interesadas en los metales de la Región. Pero la consciencia social ha sido más fuerte que el dinero y el decreto minero que declaró de interés público la minería a cielo abierto, un hecho nefasto, para un país que pregona paz con el medio ambiente en todo el mundo. Atrás han quedado las luchas de grupos ambientalistas, Iglesia, comunidades y gente de buena voluntad que no han dudado en detener estas amenazas que se ciernen en las riquezas más preciadas de la región, el agua, los bosques, los animales, en general, la vida en todo su magnitud. Una reciente resolución del Tribunal Contencioso Administrativo anuló la concesión minera a Industrias Infinito y condenó a la empresa, al Estado y el Sistema Nacional de Áreas de Conservación a la reparación integral de lo daños ambientales. También, el Tribunal pidió a la fiscalía dar inicio a una investigación contra el expresidente Oscar Arias Sánchez y tres exfuncionarios, por la declaratoria de interés público a la minería. Los anteriores hechos sembraron un precedente nacional de lo que han sido las luchas ambientalista y la conciencia nacional a favor de la protección de la fragilidad de nuestros bosques, de la vida, incluida la de las lapas verdes de la zona norte, por la tala de árboles de almendro donde obtienen su alimento. En busca de esa consciencia proteccionista de nuestro bosque, hemos acudido al pasado y a algunos actores que han dado luchas antimineras en la Región Huetar Norte, esas personas, hombres y mujeres de carne hueso que han sabido descifrar los intereses de unos pocos, en contra del bien común.
Lucha de los ochenta
En los años sesenta, la empresa Texas Caribean pretendía sacar azufre y otros minerales de lo que hoy es el Parque Nacional del Agua Juan Castro Blanco, al parecer, las exploraciones dieron con azufre y posibles minerales de gran valor. Pero, es en la década de los 80 cuando la compañía Euroespec de capital canadiense empieza a ejercer presión en el gobierno y en las comunidades de San Carlos para obtener el permiso de explotar azufre y otros minerales, dentro de lo que anteriormente se llamaba Reserva Forestal Juan Castro Blanco, hoy Parque Nacional del Agua Juan Castro Blanco. Carlos Murillo, ambientalista de la zona, explica que la empresa empieza a comprar consciencias en San Carlos, a hablar de la bondades de la minería, que traería trabajo y riqueza a la zona, ofrece ayudas, patrocina al equipo de San Carlos, cuyos jugadores lucían camisetas con el logo de la empresa. En el ambiente político la empresa hacía gestiones con el Ministerio de Energía y Minas (Mirenem) hoy Minaet, para que les otorgara los permisos de explotación en la Reserva.
 Manifestaciones en contra de la empresa minera Eurospect a finales de los años ochenta. A finales de los ochenta la consciencia ecologista despertó celo en algunos líderes y de inmediato empiezan las luchas de los grupos ambientalistas, la Iglesia Católica, respaldada por el Padre Sancho y el padre Elías Arias, La Pastoral Juvenil liderada por la Hermana Marisa Shrur entre otros colaboradores como Frank Araya Gamboa. Se Creó la Comisión Pro Defensa de Zona Protectora de la Reserva Juan Castro Blanco y luego la Asociación Ecologista Zona Norte (Ezono). Habían líderes políticos e instituciones como la Municipalidad de San Carlos que estaban en contra de los intereses de la empresa de explotar el azufre de la Reserva. Fue en esta lucha que el Padre Sancho, le dijo a un grupo de vecinos que esa montaña era sagrada y que no había que tocarla, de ahí en adelante, su usaría esta frase para llamar a la consciencia regional sobre la importancia de proteger el agua de esa montaña. La Hermana Marisa, cuenta que desde Pastoral Juvenil se empezó emitir una serie de mensajes que hacían consciencia de la protección del ambiente, mensajes a favor de la vida y que calaron hondo en la población, se visitaba los colegios y emitían volantes que llamaban a la reflexión. “Pronto nos dimos cuenta que había gran consciencia ambientalista, grupo de jóvenes de la zona se organizaron y empezaron a dar la pelea para que el gobierno no diera los permisos de explotación minera en la zona”, cuenta Shrur. Frank Araya, relata que de inmediato empezaron los contactos con instituciones de gobierno para determinar los avances que hacía la empresa en la obtención de permisos y así orientar la lucha, a la par de los jóvenes habían instituciones y ecologistas opuestos a los intereses de la empresa. Para estos días se realizó una de las manifestaciones más grandes que se han hecho en el cantón, se hizo en lo que hoy es la Ciudad Deportiva, antiguo Balneario San Carlos, aquí acudieron cientos de vecinos del cantón para manifestarse contra la empresa Eurospect. Estas presiones de todo un pueblo y la amenaza de cerrar calles y paralizar toda la Región, hicieron que Hernán Bravo, Ministro de Energía y Minas de esos años, buscara razones para no darle permiso a la empresa de extraer azufre y minerales en la Reserva. Araya explicó que el Mirenem le puso trabas a la minera, y a final, se concluyó que la empresa no cumplía con los requisitos para otorgarles los permisos, la compañía desistió en continuar su lucha gubernamental, pero el combate ya lo había ganado el pueblo, dos años después, 1992 se creó el Parque Nacional Juan Castro Blanco, y así se selló la posibilidad de dar permisos de explotación minera en esta zona. |
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Nota rápida al azar |
• Unas 26 personas que laboran en el Hospital Cooperativo, cuyas dos
plantas fueron consumidas por el fuego, podrían quedar sin empleo si se
cierra el inmueble por los daños que sufrió, además de los empleados,
aquí trabajaban 18 médicos que tenían consultorios privados.
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