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Los Votos y Los Tices primeros habitantes |
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escrito por Gerardo Quesada
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martes, 11 de octubre de 2011 |
• Nuestro pasado precolombino
El territorio que actualmente corresponde al cantón de San Carlos estuvo ocupado con anterioridad a la llegada de los españoles por al menos dos grupos de aborígenes, los indios Votos que llegaron a establecer un fuerte cacicazgo y los Tices. Fue en el año 1639 que los capitanes de busques españoles Alonso Calero y Diego Machuca de Suazo descubrieron en la confluencia de los ríos San Juan y San Carlos unas tribus de indígenas, los cuales les indicaron que había otras numerosas en la parte superior del San Carlos. Un año más tarde, en 1640 el capitán Jerónimo Retes contó en sus memorias que vio a 190 indígenas, los cuales habitaban en los márgenes del río San Carlos. Estos indígenas, se supone fueron descendientes de los Corobicíes que en 1563 tenían su asiento en Bagaces. Estos antecedentes conllevan a analizar que el territorio que hoy se denomina Región Huetar Norte, estuvo ocupado por diversos grupos de aborígenes a los que se les conoce históricamente como Votos, Tices, Catapas y Guatusos, el más importante y numerosos de estos pueblos indígenas fue al parecer el de los Votos. Este grupo se ubicaba en numerosos ranchos, que se extendían desde las faldas norteñas de la Cordillera Volcánica Central, hasta las riberas del río Sarapiquí. Los Votos se caracterizaban por conformar sociedades dispersas fragmentadas en lo político y poco complejas en lo tecnológico y lo social. En cuanto a los Tices, se afirma que ocuparon el espacio comprendido entre las cuencas de los Ríos Infiernillo y Pocosol; mientras que los Catapas se ubicaron en el cantón de Los Chiles. Por otra parte, según cuenta Jorge Rolando Molina, historiador, los indios Guatusos se ubicaron en el territorio que hoy ocupa el distrito de Venado y Monterrey. En 1666, Juan López de la Flor, gobernador español, ordena la captura de los Votos, a raíz de una invasión de los piratas ingleses a Matina y Turrialba.
Contacto con indígenas mexicanos
Algunos de los aborígenes que habitaron en los húmedos territorios de San Carlos, sostuvieron contacto con sociedades mexicanas. De ahí el enorme peso de influencia mexicana en nuestras creencias y cultura, como por ejemplo el hallazgo de numerosas piezas de jade finamente trabajadas, espejos, sillas de arcilla y piezas de cerámica. Esta influencia mesoamericana también se aprecia en la construcción de calzadas y emplazamientos en cimientos de piedra que se encuentran en la región.
Penetración hispana
Las primeras referencias de la presencia hispana en San Carlos se remontan al primer tercio del siglo XVI, las cuales están asociadas a diversos recorridos exploratorios realizados por el cauce del río San Juan. Molina afirma que la primera incursión hispana correspondió al año 1525, cuando una expedición al mando de Hernando de Soto arribó a una aldea voto situada en las riberas del río Pocosol, llamado más tarde Cutris y hoy San Carlos. Molina agregó que en 1569 Perafán de Rivera ordenó la repartición de los Votos entre los capitanes Martín Blázquez y Francisco de Mogariño, por lo que se ejecutó su captura y sometimiento. De aquí en adelante se sabe poco de su paradero. En 1851, Corneluis Vanderbit y otros socios, crean la compañía accesoria del tránsito, que se encarga de transportar hombres y mercancías desde los puertos del este de los Estados Unidos al oeste. El trayecto se realizaba en barco hasta San Juan del Norte, donde transbordan a vapores llevando pasajeros por el río San Juan y lago de Nicaragua.
La llegada de colonos del Valle Central
Esta nueva fase se inicia a mediados del siglo XIX y se caracterizó por el arribo de colonos procedentes del Valle Central. Fue un proceso de colonización y ocupación territorial, que durante los primeros 100 años marchó a paso lento para alcanzar luego aceleración después de 1950. Sin embargo, el redescubrimiento del territorio sancarleño se dividió en dos grandes momentos: antes y después de 1911, fecha en que se logra el cantonato. El primer momento consume unos 60 años, los cuales constituyen el verdadero redescubrimiento del territorio; es el período en el cual tiene lugar un proceso de colonización tardío, que se acompaña de un poblamiento sumamente escaso. Las tres primeras décadas de esa colonización tienen la particularidad de ser de características bastantes individualistas y de propietarios ausentes en su mayor parte. Sin embargo, fueron precisamente los franceses, alemanes, ingleses y norteamericanos que se interesaron en ver como se conectaban y vinculaban con los círculos de poder nacional, a través de matrimonios de prestigio o bien, mediante una destacada participación en la esfera gubernamental. A esta primera fase sigue otra que se prolonga hasta 1909 y que denota la presencia de un mayor número de familias con fuerte arraigo en la zona. Durante los primeros 60 años, vale destacar la existencia de una paupérrima economía sustentada en el autoconsumo, muy propia del acentuado aislamiento en que vivían un buen número de familias. No fue sino hasta los últimos 20 años del período en que las relaciones de interdependencia familiar se volvieron más estrechas debido al surgimiento de asentamientos como Los Bajos, La Unión, La Colonia Agrícola de Aguas Zarcas y La Hacienda Castro, lugar donde emergió el poblado de Santa Clara. |