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La fruta que cambió a Pital |
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escrito por Gerardo Quesada
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lunes, 05 de diciembre de 2011 |
Gerardo Quesada Alvarado San Carlos Al Día
Un paisaje verde de plantaciones puntiagudas se extiende por decenas de kilómetros a la redonda, hombres y máquinas se divisan a lo lejos, metidos en los grandes sembradíos de piña. Aquí en Veracruz de Pital, los muertos son despedidos en un campo santo rodeado de plantaciones de piña, se van de este mundo con el olor a piña que se percibe en el aire. En este lugar, ya no hay terrenos para ampliar el panteón porque las grandes empresas piñeras se han apoderado de él. El paisaje de Veracruz no escapa a los otros caseríos de Pital, por donde salta a la vista las inmensas plantaciones de piña, tractores con carretas cargadas de frutos amarillos con destino a la empacadoras, hombres y mujeres se debaten en los campos cosechando los frutos bajo el ardiente sol o la copiosa lluvia sancarleña. A Pital, la actividad piñera llegó para quedarse, aquí todo huele a piña, la economía de este distrito se mueve en su mayoría gracias a este fruto, que ha traído progreso y empleo a nacionales y migrantes nicaragüenses, pero también, delincuencia, droga, deforestación y contaminación de aguas con plaguicidas.
 En Veracruz, el cementerio está rodeado por plantaciones de piña. En la zona de Pital, en los últimos 15 años, el comercio ha crecido por montones, han surgido variedad de empresas proveedores de insumos, así como sucursales de bancos públicos, cadenas de supermercados, consultorios médicos y un montón de comercios más. Los sábados y los días de pago, el centro de Pital se puebla de decenas de trabajadores y personas que transitan por la calles y llenan los establecimientos comerciales del lugar, incluidas algunas cantinas. La vida en Pital ha cambiado mucho, en menos de 10 años. Aquí, el aire, tanto de día como de noche huele a piña por el paso constante de furgones cargados con este fruto. Ya en la tarde, y bien entrada la noche, algunos borrachitos te tambalean de un lado para otro hasta caer y quedar dormidos en la acera. Es común ver jóvenes consumiendo droga en algunos lugares públicos y los robos son pan de cada día. Han aparecido barrios marginales y peligrosos, como el conocido Barrio Chino, en el cual, la policía ha detenido vendedores de droga y delincuentes comunes.
Casa con piso de tierra
Pital es el distrito del cantón donde más piña se produce, se calcula que hay más de 1000 hectárea sembradas, de las 25 mil que hay en toda la zona. Doña Laura Fernández, migrante nicaragüense, vive en una casita de piso de tierra, muy cerca del panteón de Veracruz, asegura que llegó a Costa Rica hace 20 años y lleva seis de vivir en Pital. Vive aquí con dos de sus hijos. La economía de su hogar es posible gracias a la actividad piñera, ella también trabajó algunos años en el campo., asegura que es un trabajo difícil pero le permite comprar lo necesario en el hogar. Eliécer Gutiérrez Fernández, hijo de doña Laura, trabaja en la empresa piñera Tierra Fértil desde hace dos años, explica que aunque es un trabajo duro gana para sobrevivir, al igual que esta familia, decenas de personas se emplean en esta actividad, sobre todo, en trabajos de campo o en empaque del fruto para la exportación. Los trabajos administrativos y de mando en las fincas, lo ocupan, en su mayoría, trabajadores costarricenses. Oldemar Quesada, productor de piña y vecino de Pital, asegura que la actividad ha traído progreso a la zona porque muchos pequeños productores han salido adelante gracias a la piña, en momentos en que el precio ha estado bueno, pero no todo es color de rosa, porque han habido épocas difíciles debido a caídas del precio o por las deudas que adquiere, la mayoría con los bancos.
 Pital ha crecido comercialmente gracias al auge piñero. La población foránea (principalmente migrante nicaragüense), han aumentado en los últimos años, llegan en busca de empleo en la actividad piñera o en la de raíces y tubérculos, que también acapara una parte importante de la tierra, pero en menor tamaño que la piña. Hoy, Pital posee tres supermercados grandes, dos bancos públicos, una agencia de Coocique R.L otra de Coopelesca, sucursales de venta de electrodomésticos, empresas vendedoras de insumos agropecuarios y de servicios médicos. Un colegio diurno y otro nocturno y hasta una escuela privada. El área comercial ha crecido en los últimos años y la economía del lugar se mueve de acuerdo a los picos de producción piñera. Los comerciantes reportan mayores ventas en las épocas de mayor pico de producción. Sonia Castro y Manuel Segura, dueños de Librería El Estudiante de Pital, aseguran que los meses de cosecha de piña, las ventas se incrementan, pero hay temporadas que baja la producción, entonces las ventas disminuyen. Quesada y Castro, coinciden en que la actividad piñera ha traído progreso a la zona, pero también algunos problemas sociales, como drogadicción, delincuencia, alcoholismo, contaminación ambiental por parte de las piñeras, deforestación y el ingreso de indocumentados nicaragüenses que llegan a la zona atraídos por el “boom” piñero. Javier Valverde, locutor y vecino de Pital, explica que sin duda la actividad ha cambiado la vida de los lugareños, algunas personas han prosperado, pero otros han vendido la tierra y hoy tienen muy poco. Según Valverde, la mayor concentración de la tierra dedicada a la piña están en mano de unas 20 ó 30 empresas grandes, la mayoría de capital extranjero. Asegura que la actividad piñera se ha prestado para negocios ilícitos, como por ejemplo el lavado dinero. “Es curioso ver algunas personas que antes no tenían nada y de repente aparecen como dueños de grandes empresas piñeras y casas lujosas”, expresa Valverde, que también comenta que ha habido contaminación de ríos, deforestación, sin el control de las autoridades del Ministerio de Ambiente Energía y Telecomunicaciones (Minaet). El fruto espinoso dulce llegó a Pital para quedarse y cambiar la vida cotidiana de las personas, que antes, vivían de una economía agrícola de poca extensión, sobre todo raíces y tubérculos, y menor cantidad de piña que vendían en el mercado nacional. Hoy el despertar piñero, que precisamente nació en este distrito sancarleño, se ha extendido por toda la zona norte en un área que supera ya las 25 mil hectáreas y continúa creciendo. |
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