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El trabajo que nadie quiere hacer |
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Wednesday, 02 April 2008 |
• Son las 12: 00 md y el sol de marzo está en el cenit. El calor es
insoportable y la única sombra que cobija a media centena de
trabajadores nicaragüenses son las hojas angostas de las cañas.
Gerardo Quesada Alvarado San Carlos Al Día
Con cuchillos afilados lanzan machetazos a diestra y siniestra hasta ver derribadas plantaciones enteras de esas gramíneas. Con la piel quemada por los rayos de sol, más bien ennegrecida por las quemas de ayer, Walter Antonio Cisneros, un joven de 24 años y oriundo de Matagalpa Nicaragua, lucha contra las plantaciones de caña de azúcar en una finca ubicada cerca de Muelle de San Carlos. Parece no importarle el sol de mediodía ni el calor sofocante que arrecia a esa hora. Dice que es la primera vez que realiza ese trabajo y la primera vez que viene al país. “Es muy duro, pero no tengo para donde coger. El sol es muy fuerte aquí” expresa.
 Media hora de almuerzo es el único descanso que cuentan en una jornada laboral de 10 horas diarias.
El junto con sus demás compañeros llegaron hace un mes para trabajar en la zafra del Ingenio Santa Fe. Han venido a realizar uno de los trabajos más duros del cantón y que ya prácticamente casi ningún trabajador costarricense realiza por un salario. Desde las 6:00 a.m. que entran a los cañales hasta la 4:00 p.m. que salen no paran más que media hora para almorzar y algunos segundos para tomar agua. No conocen el protector solar y no les queda tiempo para pensar en cáncer de la piel por sobre exposición al sol. Realizan un trabajo donde se les paga a ¢20 el metro cuadrado de caña cortada y por ello hay que apurarle para que al final del día obtener una salario de aproximadamente ¢12 mil o más.
 Juan Francisco Castillo Blanco trabajador nicaragüense cortaba caña en una finca cerca de Muelle.
Gegrorio Pérez, 54 años y pelo casi blanco es uno de los trabajadores de más edad del grupo, explica que dejó a su mujer y a sus siete hijos en Matagalpa para venirse a trabajar en la zafra. “Este trabajo es muy duro y el sol es muy caliente aquí, pero hay que hacerlo porque allá no hay trabajo. Yo ya les envié plata por “Wester Junior “(empresa de encomiendas y para envío de dinero al exterior) expresa mientras descansa luego del almuerzo. Roberto Jarquín, de 31 años también de Matagalpa, explica que en su país se dedicaba al cultivo de maíz y sorgo y nunca había cortado caña. “El sol aquí es muy caliente, más que allá” (Matagalpa) expresa.
Máquina
Aunque hoy la corta de caña se realiza con máquinas, los productores de caña del cantón requieren mano de obra para cosechar algunas áreas de difícil acceso, es por ello que recurren a los migrantes nicaragüenses. Algunos empresarios hacen las gestiones legales para traerlos de Nicaragua por el período de zafra y luego los regresan a su país cuando termina la corta de caña. Heiner Bonilla, Presidente de la Cámara de Cañeros de San Carlos, explicó que tienen un faltante de por la menos 1000 personas para la zafra de este año.
 Walter Antonio Cisneros dice que tiene un mes de cortar caña y ya envió dinero a su familia en Matagalpa.
Uno de los obstáculos mayores es que la mayoría de costarricenses no quiere hacer ese oficio y sólo queda traer nicaragüenses a los que Migración les pide muchos requisitos. “Los pequeños productores de caña son los que más sufren porque para contratar mano de obra nicaragüense deben ir a traerlos al país y la mayoría no tiene recursos para cubrir todos esos gastos”, expresó. La actividad piñera y la construcción en la región también ha sido un factor en contra para los cañeros, esto porque muchos nicaragüenses documentados se han ido a trabajar a esos campos y cada vez es menor el número de migrantes que opta por cortar caña. |