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escrito por Gerardo Quesada
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martes, 11 de octubre de 2011 |
 Antiguo Hospital San Carlos. Al principio del siglo pasado, y mucho antes de que San Carlos fuera declarado cantón, el paludismo, los parásitos intestinales, la fiebre amarilla, la gastroenteritis, la fiebre del agua y la mordeduras de serpiente eran pan de cada día en estas tierras, frecuentemente la gente moría por esas causas. No habían médicos, ni centros de salud, lo que predominaban eran los curanderos y la gente de buena voluntad que curaba con medicina tradicional, sobre todo con plantas medicinales. Algunas familias prestaba sus casas como hospitales para tratar a algunos enfermos graves. Aunque existían las parteras, muchas mujeres no sobrevivían y morían dando a luz. Alfonso Vargas, Aragonés, historiador de San Carlos, ha hecho varios estudios sobre la salud en la población sancarleña, antes de 1911, y posterior a estas fechas. Según Vargas la carencia de medicina preventiva, al no haber centros de salud, y el consumo de aguas contaminadas, favorecían el aumento de enfermedades en la reducida población que habitaba estas tierras. Posteriormente, con la llegada de los boticarios, la población encontró otra opción de adquirir medicamentos para tratarse sus enfermedades, estos cumplían la función de médicos, a la vez, recetaban las medicinas.
Junta de Caridad En 1914 se establece en lo que hoy es Ciudad Quesada, la Junta de Caridad, era un grupo de vecinos preocupados por la salud de al población, posteriormente, comprarían el terreno donde estaba el antiguo hospital San Carlos, aquí construyeron una especie de hospital o galerón donde atendían a los enfermos. Luego de esto, empiezan a llegar los primeros médicos al cantón, la mayoría eran extranjeros, cubanos y españoles. El primer médico que llegó al cantón era de apellido Casaca, llegó en 1913, según destaca el historiador Vargas. Dentro de la historia de la salud del cantón se destaca la labor que realizó el médico Carlos Fao, un hombre muy humanitario y que murió ahogado en la Quebrada Los Leones, ubicada donde es La Quebrada del Palo, venía de atender una niña en Aguas Zarcas, Mientras cruzaba la quebrada crecida, la corriente lo arrastró y murió en el lugar. También la historia recuerda la labor del médico José Néstor Moruelo, quien creó la Biblioteca Pública de San Carlos. La primera directora del Hospital San Carlos fue la señora Mercedes Quesada, que también desempeñó una importante labor social en el cantón. Más adelante se crearía la Junta de Protección Social de San Carlos y a su vez, la Junta de Caridad le traspasó los bienes a esta junta, incluida el hospital y el terreno. En 1946 se construyó el hospital viejo con un valor cercano a los ¢100 mil , ofrecía tres tipos de servicios, uno para las personas adineradas, otro de caridad, o sea para aquellas personas que no tenían nada y otro para asegurados. Antes, en 1938, se había creado la Unidad Sanitaria en Ciudad Quesada, que cumplía una función parecida a los EBAIS, de prevención de enfermedades. Ya para 1947 se estableció el Seguro Social y en 1975 con la universalización de los seguros, el hospital San Carlos es traspasado a la Caja Costarricense de Seguro Social, junto a cinco manzanas de terreno donde posteriormente, en 1981, se construiría el actual Hospital San Carlos.
 A mediados del siglo pasado la boticas eran los consultorios médicos de los sancarleños, en la foto medicamentos de la Botica Lizano.  Una de las primeras ambulancias que hubo en Villa Quesada. Boticas y parteras
El boticario cumplió una labor muy importante en la salud de los sancarleños, durante años, ellos fueron los médicos de estos pueblos. Llevaban un registro detallado de las consultas de los pacientes en grandes libros con folios. El prime boticario que llegó a San Carlos en 1923 fue el señor Alberto Lizano, estableció su botica en Florencia, para ese tiempo ese lugar era conocido como Los Bajos, la ubicó aquí porque este era uno de los principales polos de colonización del cantón. Posteriormente llegaron otros boticarios como Darío Rodríguez, Miguel Ángel Belga, Elva Malavassi y Víctor Lizano. También surgieron personas, en los distritos, que curaban con medicinas alternativas, este es el caso de don Ahías Vargas en Pital, que adquirió los conocimientos de curanderos de Nicaragua y los trajo al cantón para sanar a cientos de personas durante años. Recientemente, este señor falleció y se llevó consigo un enorme legado del conocimiento de la medicina natural.
Parteras
Las parteras también fueron de vital importancia en la salud de las sancarleñas, por la carencia de vías de comunicación y servicios médicos. Se destacan, entre otras, Cholita Vargas y Francisca Morales, esta última actualmente vive San Francisco de la Palmera y asegura que atendió 504 partos. Según Alfonso Vargas, la solidaridad de los sancarleños de hace 100 años permitió que muchas vidas se salvaran. Cuenta que en Aguas Zarcas, existía una especie de ambulancia, que no era más que seis personas que trasladaban los enfermos en camilla a pie, desde ese distrito hasta Ciudad Quesada, ocupan cuatro para el traslado, pero llevan dos más para relevar a los que se cansaban en el camino. |
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