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escrito por Gerardo Quesada
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miércoles, 08 de junio de 2011 |
Gerardo Quesada Alvarado San Carlos Al Día
A don Alejandro Romero Talavera, de 76 años, piloto de aviación, y hoy vecino de San José de Aguas Zarcas, se le humedecen los ojos y su voz se quiebra mientras narra los recuerdos vividos hace ya más de medio siglo, cuando trajo su primera avioneta a San Carlos y posteriormente empezó a brindar el servicio de transporte aéreo en 17 comunidades de la región. Hace poco escribió un libro que tituló: “De Corazón Abierto”, donde narra su luchas para llevar progreso a decenas de comunidades de la bajura, en aquellos años, olvidadas por Dios, eran sitios inhóspitos y donde muchas veces, por tierra, se duraba hasta cinco o más días en llegar. Romero, asegura que los cuadernos de apuntes están llenos de lágrimas derramadas en las noches, cuando a solas y frente a su computador, escribía el libro y recordaba con dolor tantas personas que hoy ya no están y que fueron de gran importancia para llevar la aviación a zonas desoladas como Los Chiles, Guatuso o Boca de San Carlos. Gracias a la aviación llegó el progreso a esos pueblos y se logró salvar a cientos de personas enfermas, que de no ser por la aviación, hubieran muerto, también se abrió el comercio con pueblos de la zona.
 Don Alejandro Romero con unas de sus primera avionetas que piloteó. Don Alejandro, empezó a brindar el servicio de aviación en San Carlos en año 1956, con un avioneta CESSNA 170 con alas de tela, motor de 145 caballos y con capacidad para cuatro pasajeros. Estudió aviación en San José y se aventuró a conquistar los cielos de la región. En esos años, eran cielos muy peligros por las constantes lluvias y nubes que impedían la visibilidad, por lo tanto, no siempre se podía volar. Romero fundó la empresa Aerovías San Carlos S.A., para el transporte de pasajeros, esto luego de haber creado el primer aeropuerto de la región, que estaba ubicado, en lo que hoy es el Barrio El Campo de Ciudad Quesada Desde este lugar, empezaría a brindar servicio de transporte aéreo, primero a La Fortuna donde creó un aeropuerto con ayuda dos vecinos y luego el aeropuerto de la Hacienda San Cristóbal, el aeropuerto de Monterrey , el del Venado, el de Jicarito, el de San Rafael de Guatuso, el de Pataste. También el de Caño Negro de Los Chiles, el de Sabogal, el de Boca de San Carlos, el de Veracruz de Pital, el de Pangola y el de Nuevo y Viejo Arenal. Por más de 25 años que brindó el servicio de aviación, estos pueblos vieron el progreso y desarrollo de sus economías, las vecinos podían salir rápido a Ciudad Quesada, el principal centro de población y permitió que muchos jóvenes habitantes de estos lugares lograron estudiar.
 Alejandro Romero Talavera: “el sentimiento que embarga en este momento es de mucha satisfacción por el deber cumplido y doy gracias Dios porque nunca tuvimos ningún accidente”. Mujeres morían
En su libro “De Corazón Abierto”, Romero narra con detalle los luchas y sacrificios para crear estos aeropuertos que trajeron progreso a la zona. “En aquellos años Ciudad Quesada, era solo dos calles y en la bajura desde arriba sólo se divisaban montañas”, cuenta este pionero de la aviación sancarleña. Romero recuerda con dolor cómo, muchas veces, mujeres embarazadas que eran trasladadas en la avioneta morían en el vuelo y debían ser devueltas a sus casas, en la misma avioneta, porque si se bajaban demorarían horas en trámites con la policía. Alejandro Romero nació el 5 de abril de 1935 en Las Delicias de Upala, cursó la primaria y secundaria en Masaya y Granada, Nicaragua. Se formó como piloto en San José, Costa Rica, está casado con doña Hilda Barrientos, sancarleña, con la cual trajo al mundo ocho hijos. Si usted desea más información sobre la aviación en San Carlos puede adquirir el libro “De Corazón Abierto”, en el Hogar de Ancianos de Ciudad Quesada. |
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