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“Cuartos Patilla”: hospedería de 60 años |
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Friday, 09 February 2007 |
Gerardo Quesada San Carlos Al Día
• Los “Cuartos Patilla” llevan más uno 60 años de ofrecer hospedaje a miles de vecino del cantón.
Inadvertido pasa el edificio donde se ubica “Cuartos Patilla”, al costado norte del Mercado Municipal, en pleno corazón de Ciudad Quesada.
Por unas escaleras de madera se accede al hotel más antiguo del cantón -contemporáneo con el Porfirio Rojas, demolido hace ocho años.
Entrar a sus habitaciones es encontrarse con la Ciudad Quesada de 1940. Es una edificación vieja que ha resistido el paso de los años. Sus pisos, paredes, escaleras son de madera de cedro.
Un reloj de péndulo, tan antiguo como el mismo edificio, descansa en una de las paredes de la recepción. En una pequeña salita hay un sofá con dos sillones de madera y vinil. Están rotos, al punto que se les puede ver la esponja. -Es que son antiquísimos-. Las ventanas de algunos cuartos son corredizas. Sus vidrios están pintados de celeste. En el vidrio hay letras con nombres de huéspedes, escritas ¡sabe Dios en que año! Los cuartos fueron administrados por don Efraín Chacón Castro, más conocido como “Patilla”. Estuvieron a su cargo por 50 años. Hoy don Efraín tiene 89 años y se retiró de la actividad hace 10 años por su avanzada edad. Don Efraín tuvo 11 hijos: dos de ellos ya murieron y él sigue vivo. Actualmente vive con una de sus hijas en el barrio San Antonio. La administración de los cuartos está a cargo de otra de sus hijas: doña Luciana Chacón y de su esposo Apolinar Alvarado. El edificio tiene su historia: fue construido por don José Luis Rodríguez, dueño y vecino de Alajuela, el cual nunca quiso explotar el negocio. Se lo dio en alquiler a Patilla para que lo administrara. El inmueble consta de 36 cuartos pequeños y algunos oscuros donde se pueden distinguir una cama individual y una bombilla en el cielo raso. Caminar por sus instalaciones es digno de admiración. Es pasar por un laberinto de pasadizos donde, a cada lado se ven puertas que dan a los cuartos. Se bajan unas escaleras y se llega a una primera planta, donde se pueden ver las últimas habitaciones, ahora sin uso y cuya madera está podrida. Solo están a disposición de los huéspedes 20 cuartos, asegura don Apolinar. Una noche en una habitación individual sin baño, cuesta ¢2500 -claro hay un baño colectivo y el cuarto con baño incluido cuesta ¢4000.
Huéspedes lejanos
Aunque don Efraín “Patilla” nos contó muy poco sobre la historia de los cuartos, porque está postrado en una silla de ruedas y la memoria le falla, su hija Luciana y su esposo Apolinar conocen parte de ella. Los cuartos empezaron a dar cobijo a los huéspedes en los años cuarenta, cuando las vías de comunicación eran precarias en el cantón. Los medios de transporte eran el caballo y una avioneta que llegaba de Monterrey y La Fortuna. Los vecinos de zonas alejadas venían a Ciudad Quesada a hacer sus diligencias y debían quedarse para viajar el otro día. Los Cuartos Patilla eran una de las opciones más cómodas para muchas personas de escasos recursos.
En aquellos tiempos, cuenta doña Luciana, llegaban días en que no quedaba una habitación desocupada, incluso llegaba gente a pedirle a Patilla que los acomodara en algún lugar, aunque fuera en los pasillos del hotel. “Yo a nadie dejaba puerta afuera. Les buscaba una colchoneta y les tendía en el suelo. El que no tenía dinero, lo pasaba adelante para durmiera”, aseguró el anciano. Lo de “Patilla”, cuenta don Efraín Chacón se lo puso la gente, no sabe ni por qué, pero en una foto colgada en la pared de la sala del hotel hay un retrato de este hombre, cuando tenía unos 45 años. Ahí, se le pueden notar sus patillas que cubrían parte de sus mejillas.
nbsp; Los cuartos nunca le pertenecieron a Patilla. Sus dueños viven en Alajuela, nunca quisieron venderlos. Planean demolerlo en julio del próximo año. Piensan convertir los Cuartos Patilla en un parqueo o establecer aquí una construcción, pues está en un lugar estratégico, donde el valor del terreno es muy elevado.
Los tiempos han cambiado y los Cuartos Patilla hoy son ocupados por uno que otro cliente, algunos de muchos años. Es que la Ciudad Quesada de 60 años atrás, hoy no es la misma. Modernos hoteles, seguros, con comodidades se levantan en algunos puntos de la cabecera del cantón. Ni hablar de los hoteles cinco estrellas de La Fortuna. A pesar de todo, los Cuartos Patilla han sobrevivido al paso del tiempo, como testigo mudo de una villa que sólo queda en el recuerdo de nuestros padres.
Los pasadizos de los Cuartos Patilla guardan secretos antiguos.
Escaleras y laberintos, dan paso a más cuartos.
Estos son los cuartos donde descansaron por una noche nuestros abuelos.
Efraín Chacón, “Patilla” foto colgada en la pared.
Este reloj es testigo de que aquí, el tiempo no ha pasado.
Don Efraín, “Patilla”: “cuando no había campo en los cuartos, yo metía la gente a dormir en la bodega o en los pasillos”. |
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