|
Bautismo en aguas contaminadas |
|
|
|
|
escrito por Gerardo Quesada
|
|
lunes, 21 de marzo de 2011 |
• Las iglesias evangélicas continúan bautizando a sus seguidores en los ríos, algunos contaminados por desechos de todo tipo.
Gerardo Quesada Alvarado San Carlos Al Día
Son las 12:30 p.m. de un domingo de verano, el sol está en lo más alto del cenit y los rayos perpendiculares se cuelan por entre las hojas de los árboles de zotacaballo y gavilán que aún quedan en una de las márgenes del Río Tres Amigos, en Pital, 500 metros abajo del puente, sobre la carretera que conduce al distrito. La luz del sol se refleja en el agua y crea un espejo donde es posible ver el cielo con unas cuantas nubes y el reflejo de los árboles Algunos jovenzuelos, la mayoría migrantes nicaragüenses, vagabundean y se lanzan desde un paredón para luego caer como lanzas en una poza de aguas tranquilas, luego emergen de las profundidades para tomar aire y continuar nadando. Estas aguas en otro tiempo fueron limpias, pero con el auge agrícola, ganadero y agroindustrial, han sido contaminadas. El agua que purifica, limpia el cuerpo y el alma, ahora está contaminada, ni siquiera los ríos de nuestro cantón escapan a la debacle del desarrollo que en algunos casos no respeta nada.
Voces entre los arbustos
Pero volvamos a la sombra del árbol donde mis amigos lectores, miro correr el agua y los jovenzuelos zambullirse como el Martín Pescador, pájaro que aún queda en este río. El silencio del lugar de pronto se llena de voces que vienen de un trillo cercano, voces de hombres, niños y mujeres, pero no se pueden ver por la vegetación que abunda en la margen del río. De repente, entre los arbustos aparece un hombre grueso, pantalón de vestir negro, camisa de manga larga celeste, zapatos negros, lleva un maletín en la mano. Su rostro está sudoroso por el caminar, lo acompaña un grupo de mujeres, niños y algunos jóvenes. El acento de la mayoría de ellos es nicaragüense y conforme se acercan, no queda duda. Al hablar, algunos muestran sus dientes forrados en plata, algunas de la mujeres llevan bolsos y de la mano, algunos niños que se abren paso por un trillo de tierra. Todos suman unas 15 personas. Caminan con paso firme, bajan una pequeña pendiente para luego ir a pararse a la orilla del río donde abunda una infinidad de piedras desnudas, lavadas por la última llena de diciembre. Se agrupan y forman un semi círculo donde exclaman oraciones y cantan alabanzas a Dios. Paso siguiente, empieza el rito del bautismo, o baptizein, palabra en griego que significa sumergir y lavar. El hombre grueso es Luis Aguilar Valverde, ministro del Evangelio de Jesucristo y la Iglesia de Dios de la Profecía, él será el encargado de bautizar a los creyentes.
 Las aguas contaminadas del Río Tres Amigos, son el escenario para el rito del bautismo que utilizan algunas congregaciones evangélicas. Sin pensarlo dos veces, Valverde entra al agua con toda su ropa de domingo, ni siguiera se quita los zapatos, ni se arrolla las mangas. Se ubica en un lugar donde el agua le llega a la cintura y paso siguiente, va llamando uno a uno a los que van a recibir el bautismo, primero una joven entra al agua, coloca su mano sobre la cabeza y la otra en la cintura y luego de decir unas palabras la lanza hacia atrás y la sumerge en las aguas del Río Tres Amigos. La joven parece querer ahogarse, pero él, de inmediato la incorpora y para finalizar el rito bautismal, paso siguiente, llama a otra persona. Así, uno a uno va zambulléndolos en las frías aguas, al finalizar el rito , el ministro Luis Aguilar, se consume en la profundidad de la poza para calmar el calor. Afuera, los bautizados destilan agua de pies a cabeza, sus coloridas ropas están empapadas por la consumida. Ninguno de los presentes se pregunta, si dichas aguas son aptas para cumplir el rito de sumergirse o lavarse, pensar que en lugar de limpiar el alma, usted aquí puede enfermar el cuerpo. A una orilla de río, hay plantaciones de piña propiedad de Finca La Lidia, cuyas aguas de las plantaciones van a dar al cauce. Más abajo, en la misma plantación, y a escasos 20 metros del río, hay un botadero de basura clandestino lleno de bolsas plásticas y hasta una lavadora vieja, que ya no se le ve la marca. Las aguas del Tres Amigos, ya no son las mismas de hace 10 años, más arriba de donde se bautizaron los nuevos seguidores de Cristo, hay una empacadora de piña, que según algunos vecinos tiran algunos desechos al río y en las partes altas de los caseríos de Pitalito y Aguas Zarcas hay lecherías, polleras, y porquerizas con pobres tratamientos de aguas y algunas de ellas fluyen por acequias que van a dar al Tres Amigos, esto sin hablar de las botellas plásticas, bolsas y desechos que los bañistas tiran al cauce. Consultado Aguilar, si no teme bautizar a los seguidores en ríos contaminados como éste, asegura que sí sabe que están contaminados, pero es el único recurso que tienen, aunque a veces en algunas iglesias construyen piscinas. Jairo Rodríguez, joven nicaragüense, bautizado en las aguas del Tres Amigos, tampoco le interesa qué tan contaminada están estas aguas, la conversión para él, es lo que cuenta. Esa tarde, se bautizaron seis personas en el Tres Amigos, donde usted ya no se puede fiar de la pureza de las aguas. Después de disfrutar la frescura del río, los recién bautizados se retiran destilando agua de sus ropas, sin preguntarse que tan limpia está la fuente donde acaban de sumergirse.
17 años de bautizar en ríos
Luis Aguilar Valverde, Ministro.
Luis Aguilar Valverde, ministro del Evangelio de Jesucristo y la Iglesia de Dios de la Profecía, asegura que tiene 17 años de bautizar cristianos en ríos de Limón, Zona Sur, Quepos y San Carlos. Aguilar, afirma que ha bautizado a cientos de personas sumergiéndolas en el agua, tal como San Juan Bautista, bautizó a Jesús en el Río Jordan. Hoy, viene al Río Tres Amigos a bautizar a seis migrantes nicaragüenses, que recientemente encontraron a Jesús en su iglesia. “El bautismo es una manifestación de buena consciencia, el bautismo no quita pecados”, expresa este hombre mientras destila agua de sus ropas luego de haberse sumergido en una poza.
 Jairo Rodríguez, recién bautizado en el Río Tres Amigos. Asegura que aprovecha la abundancia de ríos que hay en la zona para bautizar a estas personas que han decidido aceptar a Jesucristo como salvador, aunque acepta que los ríos podrían estar contaminados, pero parece que no le da importancia a ese detalle. Jairo Rodríguez González, migrante nicaragüense de 27 años, dice que decidió bautizarse porque quiere servirle a Dios, asegura que nunca había sido bautizado. Juan Pérez González, pastor de la Iglesia Dios de la Profecía de Pital, cuenta que la congregación la integran unas 40 personas y cada vez que llega gente nueva que desea aceptar a Cristo en su corazón, entonces proceden a bautizarlos y para eso, utilizan las aguas del Tres Amigos.
Bautismo
La palabra bautismo procede del verbo griego baptizein, que significa sumergir, lavar. El simbolismo de los efectos del agua como signo de purificación es muy común en la historia de las religiones. El bautismo, por ser un sacramento de iniciación, tiene unos efectos de regeneración e incorporación muy especiales: “Al bautizado le son perdonados los pecados y recibe una vida nueva, se une a la muerte y resurrección de Jesucristo, participa de su misión sacerdotal, profética y real y es incorporado a la Iglesia” señalan algunos textos teológicos. Quien recibe el bautismo queda revestido de Jesús el Mesías, lo que significa, que la misma vida de Cristo está presente y actúa en el que ha recibido ese sacramento.
 Luis Aguilar Valverde, ministro, se sumerge en las aguas del Río Tres Amigos. El bautizado, unido a Cristo en la Iglesia, es como Cristo Sacerdote, Profeta y Rey, y está llamado a dar testimonio del Señor en este mundo. Este rito del bautismo en los ríos es propio de algunas iglesias evangélicas, ya que la tradición católica acostumbra a cumplir con este sacramento rociando de agua la cabeza de los bebés. |
|