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Asociaciones luchan para proteger nacientes |
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escrito por Gerardo Quesada
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miércoles, 21 de octubre de 2009 |
• Asociaciones de acueductos de Aguas Zarcas, Buenos Aires, Pitalito,
compraron 5.5 hectáreas de terreno en Garabito para proteger sus
nacientes.
 Jóvenes del Colegio de Aguas Zarcas, junto con el profesor Omar Morales, cargan unos postes para hacer una cerca en los nuevos terrenos. Gerardo Quesada Alvarado San Carlos Al Día
Aguas Zarcas: Acompañados por el profesor Omar Morales y cinco estudiantes de quinto año del Colegio de Aguas Zarcas, nos adentramos en los terrenos adquiridos por tres acueductos del distrito, la mayor parte de éstos, ya reforestados. Nuestro fin, llegar a las 5.5 hectáreas de terreno recientemente compradas a un finquero del lugar en ¢40 millones, adquiridas para proteger los mantos acuíferos de los acueductos de Buenos Aires de Venecia, Pitalito y Aguas Zarcas que se ubican en Garabito, cerca del Parque Nacional del Agua, Juan Castro Blanco. Por una densa plantación de árboles nativos, sembrados por estudiantes, voluntarios y vecinos del lugar, nos internamos por los terrenos, ahora encharralados, rumbo a las partes altas de la montaña. Caminamos en fila por un trillo que a veces se pierde por la maleza, a los lados, se levantan árboles de hasta tres metros de alto de almendro amarillo, roble, cebo, manzana de agua, fruta de pan, entre otras especies, sembrados hace unos años para poblar de bosque los potreros y proteger los nacientes, cuyas aguas, proveen del líquido a decenas de personas del distrito.
 Tres Asociaciones de Acueductos de Aguas Zarcas han adquirido ya 26.5 hectáreas para proteger nacientes. La brisa fresca de la montaña se percibe a nuestro paso, mientras caminamos podemos apreciar gran cantidad de aves que han hecho de lugar, su casa. Las hierbas y las especies maderables compiten por la luz, así como espesas plantaciones de zarza mora, rebosantes de frutos. Luego de 20 minutos de caminar llegamos a los terrenos adquiridos donde trabajaban los señores, Gerardo Sibaja y Gerardo Sánchez, que con una bomba de herbicida en sus espaldas queman el zácate en ruedas para sembrar más árboles nativos. Muy cerca de aquí, se levantan las montañas vírgenes del Parque del Agua. Entre bromas, los Gerardos, proponen bautizar los terrenos con el nombre de “Corte Los Gerardos”, en honor llevamos ese nombre y por consenso de los presentes, bautizamos el lugar.
 Desde aquí se pueden divisar las polleras y una casas de habitación que amenazan las nacientes de Aguas Zarcas. Nacientes amenazadas
Este terreno recientemente adquirido, constituye un esfuerzo de los miembros de los acueductos de Aguas Zarcas para proteger los mantos acuíferos del lugar, seriamente amenazados por una la pollera Tyson y un proyecto de vivienda, construido hace unos años con el beneplácito de la Secretaria Técnica Nacional Ambiental, La Municipalidad de San Carlos y el Ministerio de Salud que otorgaron los permisos de construcción en este lugar, a menos de 400 metros de los nacientes de Aguas Zarcas. Hoy, las asociaciones de acueductos del distritos estudiantes y vecinos del lugar ponen su grano de arena para comprar tierras y frenar con ello el avance de la construcciones. Morales, solicitó a las instituciones, empresas privadas y vecinos del cantón, colaborar con la donación de árboles y recursos para proteger los manantiales seriamente amenazados.
 Daniela Cabezas Padilla, estudiante, cree conveniente sembrar árboles y adquirir tierras para proteger el agua del distrito. La acompaña el profesor Omar Morales. Gracias al esfuerzo de las tres asociaciones de acueductos, se han comprado, a finqueros del lugar, 26.5 hectáreas de terreno para reforestarlos. Se ha recibido la colaboración de instituciones como la Municipalidad de San Carlos, el Colegio de Aguas Zarcas, el Instituto Montecarlo, jóvenes norteamericanos voluntarios y vecinos del lugar que han sacado horas de su tiempo para sembrar árboles aquí. Las Asociaciones de Acueductos hacen esfuerzos para adquirir más tierra afinqueros del lugar, y con ello, detener el avance de la civilización. Luego de más de dos horas de recorrido y de apreciar las extensas llanuras de San Carlos, que se divisan desde aquí, nos preparamos para volver con la esperanza de que la conciencia proteccionista toque a más sancarleños para resguardar el líquido vital, que, de aquí, mana a borbollones de la tierra. |
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