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6 años de rehabilitar adictos |
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Thursday, 30 August 2007 |
• “Hogar Vida Nueva” de Garabito de Aguas Zarcas lleva seis años de
rehabilitar adictos a las drogas por medio del mensaje cristiano.
Muchos han cambiado con la ayuda de Dios.
 Jóvenes y adultos del Hogar Vida Nueva luchan por salir de la droga.
Gerardo Quesada Alvarado San Carlos Al Día
Entre la vegetación, árboles, sembrados de hortalizas y muy cerca de las montañas del Parque Nacional del Agua Juan Castro Blanco, 14 jóvenes y adultos batallan diariamente contra la adicción al crack, la marihuana, la cocaína de las que hace unos días o meses eran esclavos. Aquí ingresaron para empezar una larga lucha contra la adicción que los mantuvo presos del vicio por años y que los ha llevado a robar, vivir en las calles y hacer sufrir a sus familias.
 Carlos Garro Corrales, vendía lotería en Ciudad Quesada, hoy trata de dejar la adicción. En el hogar aprendió a hacer alfombras.
Algunos han intentado por otros medios salir de la droga y no han podido lograrlo, ahora mediante el mensaje cristiano intentan liberarse de las cadenas que los atan. -Una lucha nada fácil. Los que logran salir de aquí luego de un año de permanencia en el hogar, buscan una vida nueva con trabajo y apegados a Dios. Roberto Martínez Segura, líder del hogar, es el gestor de este proyecto de restauración. Compró una hectárea de terreno hace siete años y decidió ponerla al servicio de los adictos. El fue adicto al licor y cuando tocó fondo buscó cambiar con ayuda de Jesucristo.
 Joaquín Salazar Jiménez, 52 años. De San José. "He vivido 25 años consumiendo marihuana, cocaína y crack. Tuve esposa y tres hijos. Todos me abandonaron por mi adicción. La mayor parte de mi vida la he vivido en la calle "comiendo mierda". Me han pegado balazos y puñaladas. También intente suicidarme con una soga en el cuello, -se que soy un cobarde. Espero salir de aquí para enseñar la palabra".
Dice sentirse satisfecho porque muchos jóvenes han conseguido liberarse de las drogas y ahora son un testimonio de que sí es posible cambiar con la ayuda de Dios. Con una disciplina diaria que incluye un devocional, o sea un estudio de la palabra de Dios y con terapia laboral las personas rehacen sus vidas.
 Luis Sibaja Arrieta, 24 años. Ciudad Quesada. "Empecé en la droga a los 16 años, consumía crack y marihuana. Yo fui el que hizo un robo en la Dos Pinos y en Charles Burgers y por eso me condenaron a cinco años de cárcel que pasé en San Sebastián y La Marina. A mí me conocen mucho en Ciudad Quesada por los robos que hice. Mi familia no quería ni verme por el daño que les hice. Desde hace tres meses estoy aquí y ahora soy líder. Espero salir para servir al Señor".
Facultad de la Vida
Según Roberto Martínez los adictos estudian en lo que él llama la “Facultad de Vida Eterna”, porque los conocimientos que reciben aquí les sirven para vivir eternamente. También profundiza en los siete elementos que integran la personalidad: recordar, sagacidad, entendimiento, conocimiento, raciocinio, imaginación y pensamiento. Martínez asegura en el caso de los adictos hay una desintegración de estos elementos en su mente, lo cual hace que utilicen estas facultades para cometer delitos y no para hacer el bien, por lo tanto, se busca la integración para cambiar las mentalidades de los adictos.
 Ricardo Cárdenas Cárdenas, 17 años. De Heredia. "Empecé en la droga a los 16 años consumía marihuana. Dejé el colegio, robaba para comprar droga. Alguien le dijo a mi mamá de este centro y yo decidí venirme. Quiero cambiar y poder volver al colegio".
Para no ser una carga para la sociedad los muchachos siembran hortalizas, producen pollos que luego venden en los negocios de Aguas Zarcas, pero también el hogar se mantiene con los aportes que hacen tres personas de buen corazón que mensualmente donan algunos recursos para cubrir los gastos diarios. Al hogar han llegan jóvenes de todo el país, pero en especial de San José y de la región. Aquí permanecen un año bajo el cumplimiento de ciertas reglas que incluye no salir del centro, sólo para lo estrictamente necesario: venta de productos, asistencia al culto y visita a sus familiares. Martínez dijo por ahora requieren pintar las instalaciones donde viven los jóvenes, pero no tienen recursos, además a veces requieren comprarle ropa, prestobarvas y cepillos a algunas personas que llegan sin nada al hogar, de ahí que solicitó la colaboración al pueblo sancaraleño. Si usted desea ayudar al Hogar Vida Nueva puede llamar al 474-3405 con Roberto. |