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¿100 años de cultura sancarleña? |
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escrito por Gerardo Quesada
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martes, 11 de octubre de 2011 |
Por: Adriano Corrales.
 Muchos sectores y vecinos reclaman espacios para promover la cultura en el cantón. En el Festival de las Artes 2007 los sancarleños disfrutaron de un evento cultural sin precedentes. Cultura es la producción humana de capital simbólico en íntima relación con la producción humana en general, por tanto, es la savia emocional y espiritual de una sociedad o de un grupo social. En otras palabras, la cultura, en interdependencia siempre con la economía y la política, es la expresión auténtica de un pueblo que, a su vez, le otorga identidad y razón de ser a ese pueblo. En el Centenario del cantonato de San Carlos es imprescindible realizar una evaluación, o diagnóstico, sobre el quehacer sociocultural del cantón, extensivo a la Región Norte en general, dada su interconexión histórica y geográfica, para obtener cierto grado de conocimiento de lo que podríamos denominar cultura sancarleña, o norteña en general. Sin pretender agotar el tema, este artículo intenta aportar ciertos insumos para la necesaria valoración y discusión de tan compleja temática. Con los Programas de Ajuste Estructural (PAE) y la contrarreforma neoliberal de los gobiernos de Oscar Arias especialmente, los productores de granos y tubérculos, y pequeños productores de café, van a desaparecer prácticamente y con ellos, toda una visión campesina con un capital simbólico extraordinario expresado en creaciones musicales, poéticas, arquitectónicas, culinarias, entre otros. Todo eso que el folclore sancarleño pretende, inútilmente, “revivir”. La región entra violentamente en la globalización bajo signo neoliberal y entonces el turismo masivo, más el cultivo transnacional de cítricos, piña y plantas ornamentales, coadyuva a desestructurar todo un pasado que se reconvierte en una realidad consumista y depredadora cuyos símbolos son las imágenes y sonidos de la tecnología liviana masiva y comercial, la competencia descarnada y la uniformidad cultural; todos comemos, vestimos, vemos, escuchamos y bebemos lo que se nos receta desde las metrópolis financieras internacionales; la identidad sancarleña y norteña han sido brutalmente transformadas en una contraimagen desvalorizada por el negocio y la usura global. Lo anterior se agrava por la ausencia de políticas culturales en la región. Ni el gobierno central a través de los Ministerios de Educación o de Cultura, ni la Municipalidad de San Carlos y/o los otros gobiernos locales de la región, han considerado la importancia de la cultura como columna vertebral de un verdadero desarrollo humano. Para el caso de Ciudad Quesada la no finalización de la construcción y gestación de una Casa de la Cultura, al ser cooptada por un “político” local y despojada de su significado original, frustró el proyecto y la posibilidad de gestión de políticas culturales desde la sociedad civil: la Asociación Cultural que la había propiciado se desmembró gracias a la intervención de tan ilustre personaje.
 Filarmónica de Villa Quesada. Luego del Festival Internacional de las Artes en San Carlos y la Región Norte (FIA) en el 2008, se escucharon voces en el municipio, especialmente en la alcaldía, acerca de la necesidad de este tipo de eventos. Pero nada, solamente bailongos y “conciertos de música popular” como, por cierto, se prevé en la celebración de este cantonato, pues al parecer la actividad artística y la reflexión cultural estarán ausentes. Olvidaban los señores de la Alcaldía que para gestar un festival de ese calibre primero es necesario formar artistas y generar condiciones para la producción y la circulación de los bienes culturales y creaciones artísticas en el cantón y la región. Las universidades instaladas en la región, tampoco han respondido a este reto. El Tecnológico se enclavó en Santa Clara de Florencia y le ha costado salir de ese aislamiento geográfico. De haberse instalado en Ciudad Quesada o alrededores se habría posicionado como una verdadera universidad pública que hubiese incidido en la cultura y el arte sancarleños y de más allá. La UNED es una universidad que tampoco irradia acciones en ese sentido y su centro de extensión cultural se ha concentrado en La Perla de La Fortuna, en conjunto con la Dirección Regional del Ministerio de Cultura, desde donde es poco lo que se puede gestionar. De las universidades privadas nada. Tampoco los medios de comunicación, que son bastantes en el cantón, han aportado. El periódico San Carlos al Día, tuvo un suplemento cultural pero lastimosamente lo abandonó. El TEC, a través del Área de Culturales, mantuvo un programa de televisión dedicado a la cultura y a la literatura (“El reino de los libros”) en Canal 14, pero la falta de apoyo publicitario lo cerró. Caso contrario del fútbol, donde cualesquiera que tome un micrófono es financiado de inmediato por el comercio y la industria local. El fútbol opaca a las producciones simbólicas. Igual, el TEC desarrolló la revista cultural FRONTERAS pero la desmanteló dejando un enorme vacío en ese tipo de publicaciones. Lo cierto es que San Carlos hoy, a pesar del esfuerzo de cientos de artistas y cultores populares, y de algunos grupos organizados, no cuenta con una Escuela de Música o Conservatorio, un teatro y/o sala de conciertos dignos, una editorial (mucho menos librerías), una orquesta de cámara al menos, un centro de artes visuales o un museo/galería. La infraestructura cultural es prácticamente inexistente. Por eso el resultado de esta breve estimación nos arroja resultados poco halagüeños. La pregunta obligada es la siguiente: ¿habremos de esperar otros cien años para observar un renacimiento cultural en la región? O, parodiando la laureada novela de Gabriel García Márquez, ¿tendremos que vivir cien años más de orfandad artístico-cultural? Tienen la palabra las autoridades, los intelectuales, los artistas, las universidades, los gestores y grupos culturales del centenario cantón. Y de la milenaria región.
 El kiosko del parque de Ciudad Quesada, siempre ha sido lugar de encuentro cultural. |
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