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Profeta en su tierra y fuera de ella |
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escrito por Gerardo Quesada
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jueves, 06 de marzo de 2008 |
• Gooolllll, golazo, gooolll, esta es una expresión típica de un
conocedor del fútbol; un sancarleño que está frente al éxito: Francisco
Córdoba Rodríguez, locutor y narrador deportivo, más conocido como
“Chico Córdoba”
Por Jeannette Vargas González

Dónde nació Francisco y qué hay de su vida personal. ---Nací en La Marina de San Carlos. Me casé en 1985 con Digna Moya del matrimonio hay 2 hijos, Francisco José de 20 años y Luis Felipe de 16 años.
A qué edad se inició como locutor, y en qué medios. ---Desde los 16 años, pero el sueño de pertenecer a este gremio surgió desde que tengo uso de razón.
¿Cuéntenos más sobre su inicio en la radio? ---Cuando tenía 16 años, allá por el año 1981 Limberth Quesada fue quien me dió la primera oportunidad en una emisora de San Carlos, trabajé al lado de Gerardo Cordero y de Gerardo Jiménez a quien también le agradezco su gran apoyo. En Radio San Carlos laboré por varios años, Radio Cima fue otro de los medios en donde aprendí mucho. Ahora desde hace 7 años formo parte del personal de Radio Columbia. Soy: locutor deportivo, narrador, colaboro en la parte comercial y conduzco un programa los domingos de 7 a 9am en la frecuencia 98,7 FM de COLUMBIA.
¿Que le ha enseñado su nueva casa (Columbia).? ----Igual que las demás empresas en las qué trabajé, sólo cosas buenas, gente que lo apoya a uno, más experiencia en lo que ha mi me gusta hacer, ETC.
¿Alguna anécdota o experiencia vivida en su profesión? Gracias al trabajo que realizo en Columbia tuve la oportunidad de ir a la Copa del Mundo en Alemania, estuve en los Juegos Olímpicos y un sueño de mi vida ver un partido del Real Madrid en el Bernabeu
¿Un consejo para los que quieren estar frente al éxito y no lo han podido lograr? Yo creo que Dios da las oportunidades y hay que aprovecharlas y tomarlas en serio, hay que arriesgarse, no tener miedo, ser agradecidos con la vida y con la gente que nos da oportunidades y sobre todo mantenerse humildes y no olvidar las raíces de donde venimos. |