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La trocha fronteriza y la hipocresía |
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escrito por Gerardo Quesada
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viernes, 15 de junio de 2012 |
• Junio 2012
La trocha fronteriza con Nicaragua se convirtió en un símbolo que despertó el nacionalismo de los costarricenses, todos los sondeos de opiniónreflejaron un amplio respaldo del pueblo a que se construyera la obra, rompiendo todos los controles burocráticos que eternizan los proyectos de infraestructura en el territorio nacional. Además fue aceptada como la respuesta inmediata a la agresión del gobierno nicaragüense en el sector de Isla Calero. Así la asumimos y dimos el apoyo, la inmensa mayoría de los costarricenses y los mismos medios de comunicación, que lo externamos por medio de nuestros editoriales y las notas positivas del avance de la obra. Es normal y obligatorio, denunciar ante la opinión pública el desastre con los fondos destinados a hacer realidad la obra. Es responsabilidad absoluta de nuestra presidenta Laura Chinchilla, del Ministro de Obras Públicas y del director de CONAVI, ya destituidos los dos últimos, que hoy el país sea ridiculizado por permitir que algunos pocos, según las denuncias, se aprovecharan de la falta de controles para beneficio propio. Una presidente debe conocer la idiosincrasia de su pueblo, donde la corrupción campea en todos los extractos de la sociedad. No estuvo mal que se hiciera bajo un decreto de emergencia, lo que es reprochable es que se hiciera sin planos, sin una supervisión estricta, sin el uso de la tecnología para su diseño y simplemente, llenando vagonetas de millones, sin el seguimiento estricto para que cada colón invertido, cumpliera su cometido. Si alguien debe renunciar por incompetente es nuestra presidente que ha venido dando tumbos en transparencia y en la ética aplicada a quienes le acompañan en su gobierno. Hoy se quiere endosar este fracaso a las pequeñas y medianas empresas constructoras que participaron de la obra. No es que algunas de ellas no sean responsables y para eso, debe aplicarse todo el peso de la ley a corruptos y corruptores, pero este gobierno no ha dicho, que en cada uno de los frentes de trabajo a lo largo de los 160 kilómetros de la vía, dejaban empresas trabajando sin un plano, sin una guía clara de los trabajos a realizar y los puntos exactos por donde debía pasar la nueva trocha. Cada quien lo hizo a su entender, algunos en forma sana y profesional, otros muy cuestionados, pero fue el Gobierno el que permitió esta catástrofe, por delegar en otros su única responsabilidad que es la supervisión y control. Del daño ambiental, nos parece irónico que hoy muchos costarricenses oportunistas e incluso algunos medios de comunicación nacionales, salgan con noticias y presenten como novedades, los daños que en materia ambiental provoca la trocha fronteriza. Los medios fuimos testigos del avance de las obras, asistimos en varias oportunidades a las actividades de gobierno en el sitio, incluso los medios más pudientes se pasearon en sus helicópteros o avionetas a lo largo de ¨La carretera de la Dignidad¨. ¿Porqué callaron entonces? fuimos testigos presenciales cómo la orden era que desde la trocha, se pudiera ver el río San Juan y en el límite artificial fuera rozando los mojones. Para lograr esa directriz, se pasó por algunos humedales, como el de Medio Queso, por partes de montaña y la verdad, ningún medio de comunicación, puede alegar ahora ignorancia de esos trabajos. En eso el Gobierno tiene la razón y fue transparente, había una afectación que se trataría de mitigar con la siembra de árboles, pero la carretera debía hacerse así, o no tendría ningún sentido construirla a veinte o treinta kilómetros de la frontera. Continuemos con la trocha, toda obra humana tiene un impacto ambiental negativo, pero en este caso está la seguridad nacional, el control de nuestro territorio y el desarrollo de comunidades olvidadas por los gobiernos. No debemos dar un paso atrás, a la cárcel los corruptos y corruptores, y a trabajar aquellos que hicieron bien las cosas. Aquí podemos aplicar ese dicho popular que dice: “ En arca abierta, hasta el más justo peca” y eso es responsabilidad del Gobierno. |