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El final de la historia de Crucitas |
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escrito por Gerardo Quesada
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lunes, 05 de diciembre de 2011 |
• Luis Ramón Carranza Cascante
La Sala Primera ratificó el pasado 30 de noviembre, el veredicto del Tribunal Contencioso Administrativo, que en noviembre del 2010, anuló la concesión otorgada por el Estado a la empresa Industrias Infinito. Los jueces encontraron irregularidades en el otorgamiento de permisos a la empresa, así como falta de fundamento técnico para declarar el proyecto minero de “interés público” y “conveniencia nacional”. Dicha declaratoria fue hecha en octubre del 2008, por el ex-presidente Óscar Arias y el entonces Ministro de Ambiente Roberto Dobles. Los magistrados, también dejan firme la recomendación del Tribunal, para que el Ministerio Público determine abrir una causa judicial a Arias, Dobles y funcionarios de la Dirección de Geología y Minas, así como de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental. Queda claro con esta resolución, que el proyecto minero en Crucitas, tal y cual había sido planteado, está fuera. Aunque se hable de los miles de millones de dólares que la naturaleza ha guardado, quedarán ahí, quizás para siempre. Grupos de ambientalistas y vecinos que se oponían al proyecto, están de fiesta y se preparan para hacer pagar lo que consideran justo a los responsables. Otros ven sus esperanzas morir, por algún negocio, alguna máquina que tenían dispuesta para alquilar o por la posibilidad de trabajo que se había anunciado. Independiente al impacto ambiental negativo que genera la minería de oro a cielo abierto, en los últimos años, se generó un ambiente hostil alrededor de esta empresa minera. Los rumores de compra de conciencias, los cambios repentinos de funcionarios públicos, que estaban en contra y luego a favor, las actitudes de magistrados, propiamente de la presidenta de la Sala Cuarta y del presidente de la Corte Suprema de Justicia, en su visita al proyecto, y la misma declaratoria de interés público y conveniencia nacional, hicieron pensar a muchos que un modelo distinto al del Estado Social de Derecho estaba triunfando. No podemos como medio, afirmar que esto fuera una realidad, de eso, cada persona, cada empresario y cada político lo sabrá y llevará en su conciencia de ciudadano. Lo que sí le debe quedar claro a algunos mineros extranjeros que llegan a nuestro país, es que todavía aquí hay dignidad. Dignidad de campesinos que no vendieron sus tierras, de vecinos que no estuvieron dispuestos a cambiar los espejos por el oro, de funcionarios que no cedieron ante las presiones, y de jueces que no se amedrentaron ante el poder de la fuerza política y otras que pudieron hacerlos cambiar. Debe quedar claro, que en Costa Rica la minería no se resuelve con ‘‘Putas y Guaro’’, como algunos rumoran, que es la expresión de mineros en países pobres. Habrá que trabajar para brindar mejores condiciones de vida a las familias que viven en la frontera; en “la otra Costa Rica”. Ya Coopelesca está llevando electricidad. El gobierno, motivado por el conflicto con Nicaragua, está construyendo caminos; solo falta agua potable y el desarrollo surgirá como en todos los pueblos del norte, con pequeños propietarios, con inversionistas extranjeros y ante todo con mucha dignidad. |