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Monday, 03 November 2008 |
El fin del capitalismo salvaje
El Mundo vive una crisis financiera motivada principalmente por la quiebra de grandes empresas privadas dedicadas al manejo de dinero y seguros (banqueros y aseguradoras), que según los expertos nos afectará sea cual sea la actividad en la que nos desempeñemos y sin importar en que parte del orbe nos encontremos. El gran gigante, aliado y amigo nuestro (Estados Unidos) se tambalea y ya nuestra frágil economía se marea. Su dependencia en las exportaciones (más de un 50%) y la aplicación de un modelo de desarrollo y de gobierno similar, aunque en condiciones y cultura distinta, nos hacen mayormente vulnerables ante la crisis que vive esa potencia amiga. ¿Será que al Papa Juan Pablo Segundo no quisimos escucharle cuando nos habló del capitalismo salvaje? ¿Será que estamos presenciando el final de un modelo económico que se aprovechó de la estructura del sistema democrático, para satisfacer la ambición desmedida de grandes empresas privadas y transnacionales sin ninguna conciencia social. Empresas que luego de recetarse multimillonarias ganancias, cuando le llegan las vacas flacas, se declaran en quiebra para socializar las pérdidas y que sea el pueblo el que cargue con ellas. Desde la década de los 40 Costa Rica apostó a un modelo de desarrollo donde la empresa privada jugó un papel importante, el Estado intervenía para que no se cayera en excesos y así surgió como un modelo distinto en América Latina y con resultados realmente positivos. En este sistema social de derecho, el desarrollo de la empresa privada no tenía problemas, pero ante todo se constituyó un Estado solidario, con una clase media fortalecida, con familias pobres que aspiraban y tenían posibilidades de surgir y ciertamente ricos con una gran conciencia social, al vivir inmersos en las necesidades de los pueblos. Todo modelo tiene enemigos y sobre todo a nivel internacional, los grandes capitales del mundo no les parecía que un Estado invirtiera tanto en su pueblo ( seguridad social, educación, agua, teléfonos y en fin servicios básicos ). El sistema atentaba contra la voracidad económica de las transnacionales y así de nuevo surge a partir de 1989 el Modelo Liberal instaurado en Los Estados Unidos y luego recetado en forma obligatoria por el Banco Mundial y El Fondo Monetario Internacional a todos los pueblos que necesitaban de sus créditos. Ese modelo apostó a la empresa privada, a la mano invisible del Estado, a la venta de todas las empresas estatales (monopolios) y a la regla “mágica” de la oferta y la demanda, como instrumento para beneficiar a las mayorías. Por supuesto que la mano nunca fue tan invisible, a los pocos años nos dimos cuenta como los gobiernos de turno eran copados por grupos económicos y los convirtieron en instrumentos para su propio beneficio en detrimento de las mayorías. Las empresas del Estado algunos monopolios públicos, se convirtieron en monopolios privados, ejemplo en Costa Rica la venta de cemento. Hay grandes ejemplos que nos señalan que los gobiernos hoy sirven a los grandes capitales, en Costa Rica los pequeños y medianos empresarios pagamos impuestos para que los grandes puedan acogerse al régimen de zonas francas, los certificados de abono tributario y exoneraciones en precio de la energía entre otros privilegios dados a esos grandes capitales. En Estados Unidos la crisis inmobiliaria no causó acción del Gobierno Estadounidense hasta que tocó los grandes bancos y aseguradoras. Para ellos si llegó el auxilio económico, pero no a los pobres que perdían sus casas o propiedades. Dios quiera que estemos al fin de un modelo que ha privilegiado a los ricos entre los ricos, en detrimento de los más pobres. La imagen de estado interventor y empresario que está proyectando el gobierno de Los Estados Unidos, hará que surjan y triunfen nuevas líneas de pensamiento que existen dentro de la democracia y que sin atentar contra la empresa privada, utilice la justicia como instrumento de equilibrio en un mondo que apostó a la oferta y la demanda sin pensar que los grandes capitales se ponen de acuerdo para manipular precios y conseguir su objetivo que es lucrar con el hambre y las necesidades de los pueblos. |