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jueves, 29 de mayo de 2008 |
• Simulacro del futuro
Un verano prolongado provocó sequía en la Región Norte: se perdió un alto porcentaje de los frijoles sembrados en Los Chiles, la producción de leche se redujo en forma considerable al caer la cantidad de forraje, más de 300 reses muertas, las fuentes de agua en las faldas del Parque Juan Castro Blanco perdieron más del 50% de su caudal y por primera vez en la historia en Ciudad Quesada la Municipalidad de San Carlos ejecutó un plan de racionamiento de agua potable. Con este panorama, se interpreta que la naturaleza realiza en la Región un simulacro del futuro y nos utiliza a todos los pobladores y sectores productivos como actores de primer orden. Con un ambiente seco donde los charcos y la humedad se transformaron en polvo y sol radiante, la región Huetar Norte reconocida por la cantidad de agua que fluye de sus entrañas, se nota un tanto desértica. Desaparecen sus montañas, desaparecieron muchas de las fuentes de agua, los ríos se secan, los humedales los drenan para la siembra de cultivos, los mantos acuíferos se contaminan con agroquímicos, la municipalidad sigue dando permisos para construcciones en el Parque Juan castro Blanco y lo peor; los habitantes vemos con indiferencia estos cambios que se justifican en la generación de recursos económicos. Vivimos como si nada pasara en nuestro entorno, nos preocupa ganar lo máximo hoy, sin importar el mañana y mientras tanto la naturaleza sabia como la hizo el Creador, se sacude con inundaciones y sequías. Nuestra voracidad contra el verde de nuestras montañas y manantiales, como si semejáramos una plaga de langostas, ya nos está pasando la factura. La Región se “desarrolla” con cero planificación como si los recursos nunca nos llegaran a faltar. Nos hemos unido a políticas mundiales que creyeron que con dinero se compra todo y hoy corremos tratando de sembrar alimentos básicos de nuestra dieta, desperdiciamos el agua y hoy corremos a juntar en estañotes para pasar la noche con el preciado líquido, deforestamos las orillas de los ríos y quebradas y nuestros animales mueren atascados en el lodo buscando una gota de agua y con los primeros aguaceros se borra de nuestras mentes que estamos destruyendo nuestra casa, la casa de nuestros hijos y de todas las generaciones venideras. Este simulacro que ha dejado víctimas inocentes como son los animales y que ha provocado más malestar que preocupación en algunos pobladores, debe servir para asumir un cambio de actitud frente al futuro. ¿Seguiremos siendo espectadores de la deforestación del Parque del Agua Juan Castro Blanco? ¿La Municipalidad de San Carlos y todas las Asociaciones administradoras de acueductos seguirán sin hacer nada con sus fuentes para garantizar el agua potable? Sentimos que el racionamiento de agua impuesto por la Municipalidad no es más que el precio que se paga ante la falta de planificación que históricamente ha tenido el departamento de acueductos en el Gobierno Local y la mayoría de las Asociaciones de Acueductos Rurales. Si bien debemos asumir nuestra responsabilidad individual que es la más importante. Tenemos que exigir a las autoridades de la Municipalidad y del MINAE que cumplan su función como administradores y protectores de nuestros recursos. Un MINAE tolerante frente a la deforestación en el Parque y una Municipalidad que otorga permisos para construir en sus tierras, hace que el futuro de esta zona sea oscuro, como los primeros días del invierno en esta Región. No tenemos otro camino, actuamos o le ponemos fecha a nuestra autodestrucción… |