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escrito por Gerardo Quesada
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jueves, 05 de marzo de 2009 |
• Hablemos de la crisis
Los países desarrollados y principalmente Los Estados Unidos, sufren una crisis económica, que golpea fuerte las grandes empresas, sean estas; financieras, de seguros, fabricantes de autos y en fin los grandes monstruos del capital. Despidos de miles de trabajadores, solicitudes de auxilio a sus gobiernos y presión a sus órganos políticos son las noticias que circulan en el mundo y que incluso aquí nos hacen temblar. En la Región Huetar Norte tierra de agricultores, de productores de leche, pequeños industriales, empresarios turísticos y consumidores, la crisis nos atormenta; muchos incluso han entrado en ella sin ser invitados. Sin ser invitados, porque los países en desarrollo como los nuestros, han vivido eternamente en una crisis de mercados, de tratos desiguales, de fuentes de empleo, de barreras arancelarias y no arancelarias, de pocos incentivos para los productores, de malas vías de comunicación y en pocas palabras nuestras economías viven en crisis permanente. Aquellas grandes empresas representadas en el país sí sufrirán los efectos de la crisis. Habrá algunos despidos de trabajadores y quizás cuando toque nuestros intereses, es decir la venta de nuestros productos, el mundo ya se habrá recuperado. Hasta hoy son las fabricantes de vehículos, las empresas financieras y de otros productos no indispensables para la vida las que entraron en crisis, a nosotros nos queda tomar medidas, dejemos de consumir lo no indispensable para nuestra vida y trabajemos. Con trabajo se supera cualquier crisis, así lo señaló en nuestras oficinas, un señora humilde de un asentamiento campesino, que vende pan casero y jugo de caña para mantener su familia. Contemplar la crisis es una opción que tenemos, enfrentarla con valentía como lo han hecho por siempre los habitantes de este cantón es lo que nos conviene. Lo único nuevo que tenemos que hacer es declarar la guerra al consumismo, a gastar hasta lo que no tenemos como se ha promovido con las tarjetas de crédito que en Costa Rica tienen endeudado su pueblo con mas de 400 mil millones de colones, a los pagos por semana de artículos innecesarios y en fin, comprar lo que no necesitamos. Sabemos que la tarea nunca ha sido fácil, muchos menos ahora que los fertilizantes, concentrados y otros productos necesarios en las actividades propias de los productores se venden con precios que no responden al comportamiento mundial de esas materias primas. Esa es la crisis a la que siempre se ha enfrentado el productor, la crisis del sobrepago de materias primas a unos pocos importadores que se enriquecen con el amparo de los gobiernos de turno y en detrimento del sector productivo. Subir inmediatamente los precios con la justificación del comportamiento del mercado mundial, pero cuando bajan, mantener los precios altos para llenarse los bolsillos. La crisis es algo novedoso para los países desarrollados, nosotros sabemos como vivir en crisis, el reto está en salir victoriosos. Compartimos con ustedes un escrito sobre la crisis, del siempre prominente científico Albert Einstein (Nació el 14 de marzo de 1879, en Ulm, Alemania, falleció el18 de abril de 1955,en Princenton, Estados Unidos.) “No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ‘superado’ Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.” |
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