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Tuesday, 04 March 2008 |
Matrimonio en crisis
Datos dados a conocer por el tribunal supremo de elecciones revelaron que en el 2007 se casaron en Costa Rica un total de 24.186 parejas, de ellas por la vía civil lo hicieron 18.123, por la Iglesia Católica se casaron 5.754 y 309 corresponde a matrimonios en el extranjero tramitados por medio de los consulados. Casi al mismo tiempo, el mismo Tribunal Supremo de Elecciones nos informa que en el 2007 se inscribieron 10.926 divorcios, siendo ésta la cifra más alta de separaciones que se ha registrado en los últimos 47 años. Nótese que casi alcanzó el 50% del total de matrimonios del mismo año. Para esos datos podríamos tener varias respuestas. ¡La primera que salta con facilidad es que el matrimonio está en crisis! , ¡Que la iglesia Católica ha perdido su hegemonía en nuestro país a la hora de decidir por el matrimonio! y una última, ¡Qué los costarricenses hombres y mujeres, hemos perdido los valores y no queremos comprometernos y si lo hacemos fácilmente votamos todo! Sería fácil decir únicamente que el matrimonio está en crisis, lo que necesitaría más análisis, es decir porqué. ¿Podríamos relacionar la crisis del matrimonio con los males que sufre la sociedad?, Pensamos que sí... Sí tomamos en cuenta que la familia es la base de la sociedad y que ésta ha venido sufriendo un deterioro constante ante la pérdida de valores: morales, sociales y religiosos, justificaríamos el porqué las parejas se casan por lo civil y fácilmente un año después el 50% se separa. Claro que estos datos que da a conocer el Tribunal es un llamado de atención para la Iglesia Católica, pero más sería para la familia. Sí... esa familia suya y mía que hoy camina sin rumbo por una sociedad que cree que todo se soluciona con dinero, una sociedad que hoy ni siquiera tiene claro el concepto de familia y cómo debería estar integrada: un hombre y una mujer junto a sus hijos e hijas, como vimos la mayoría de nosotros a nuestros padres y abuelos, una mujer o un hombre con sus hijos, como en pocos casos sucedía que por circunstancias diversas se partían el alma para entregar mujeres y hombres dignos a la sociedad, o... un hombre con otro hombre, o una mujer con otra mujer con hijos adoptados, como algunos querrían que se acepte en nuestra sociedad. Es nuestro criterio se deben hacer esfuerzos por medio de Iglesias y el gobierno para que preferiblemente la familia esté conformada por una mujer y un hombre junto a sus hijos e hijas para que juntos fortalezcan los valores, entre ellos la convivencia en matrimonio. Tenemos hoy jóvenes y adultos que no saben lo que quieren, que no tienen una educación sexual adecuada y que andan perdidos en sus creencias, que no se sienten orgullosos de sus familias y por tanto difícilmente podrían ser exitosos en una vida de pareja. Hoy el dinero es el ídolo, el Dios de muchos, aquel que te da estatus, aquel que compra lo que no se puede adquirir por honor. Ese dinero a generado un individualismo que atenta contra la relación de pareja, porqué con ese Dios Dinero usted y yo valemos únicamente por el dinero que tengamos. No pueden existir matrimonios estables cuando nuestra sociedad vive un desenfreno sexual de niños y niñas, que inician su vida sexual a los 10 ó 13 años como máximo, cuando muchas adolescentes se convierten en madres a corta edad porque creyeron que el sexo era lo principal en sus vidas y luego se casan como una segunda opción para satisfacer las necesidades económicas. Consideramos que la solución a la crisis del matrimonio está en nosotros, sí usted y yo: como padre, como madre, como hijo o hija. Necesitamos conocernos a nosotros mismos, preguntarnos una y otra vez lo que queremos de nuestras vidas y cuando logremos aceptarnos, estamos preparados para aceptar a otro u otra como pareja, para los creyentes es más fácil, porque los valores cristianos promueven una relación de pareja en matrimonio, basado en el amor, el respeto y concientes de la misión divina que asumimos al dejarlo todo, para juntos construir un mundo de dos. |