·· Ciudad Quesada, San Carlos, Costa Rica · Hoy viernes, 03 de septiembre de 2010 ··
Portada arrow Editorial arrow Editorial Enero 2010
Menú Principal
Portada
Buscar en el sitio
Noticias
Última hora
Página 2
Editorial
Notas Generales
Reportaje del mes
En su distrito
Bueno… Malo… Feo…
Opinión
Chismiticos
Farándula
Deportes
Boletines
Zona Económica Especial
Cámara de Comercio
ECONOMICOS
Descargue cada mes
Servicios
Lea los diarios nacionales desde aquí
Estadísticas del Sitio
Usuarios: 22
Noticias: 1085
Enlaces: 8
Visitantes: 1727821
Hay $guest_array invitados en línea
Radio Pura Vida
 
Editorial Enero 2010 PDF Imprimir E-Mail
jueves, 21 de enero de 2010
• La primer década del siglo XXI

    Llegamos al 2010  para dejar atrás la primera década del siglo veintiuno.  Diez años, es tiempo suficiente para evaluar el comportamiento de la Región Huetar Norte, en materia de desarrollo  social, económico  y en infraestructura,  también debemos señalar los responsables del éxito o fracaso, del modelo de desarrollo que  se impulsa.
    Las preguntas que debemos hacernos son ¿Estamos satisfechos con lo realizado a lo largo de diez años del siglo XXl?. ¿Estamos haciendo más de lo mismo? Y  una última ¿Los cambios dados nos benefician a todos?
    No cabe duda que se han generado cambios: sociales, políticos, económicos y de infraestructura, pero estamos seguros que  no necesariamente han beneficiado a todos. Por el contrario, políticas erróneas de desarrollo nos han llevado   a hacernos pensar, que desarrollo es únicamente dinero, fuentes de empleo y peor aún, que sean otros los que vengan del exterior a crearlos, desplazando los micro, pequeños y medianos empresarios locales.
    La Región Huetar Norte, históricamente  fue diferente a otras del país en el tema del desarrollo. Nuestro modelo se basó en pequeños y medianos propietarios. Ellos, con escaso o nulo apoyo gubernamental,  generaban empleo y movían la microeconomía regional y las microeconomías de cantones y pueblos norteños. El nuevo modelo propuso inversión extranjera, empresas nacionales que se acogen a los CAT y régimen de Zonas Francas  y que aunque generaban mayor número de empleo, convirtieron a muchos propietarios en peones en sus mismas tierras.
    No todo ha sido negativo, en algunos casos,  pequeños productores, parceleros  y empresarios locales, supieron insertarse en este modelo, organizarse  como es el caso de PROAGROIN, o COOPESANJUAN en  el sector piñero, a otros, crear o fortalecer sus agroindustrias, pero una mayoría quedó rezagada.
    Rescatar esfuerzos regionales como los de la Agencia para el Desarrollo de la Zona Norte y su propuesta Zona Económica Especial, los esfuerzos por  insertar a las PYMES  como actores de desarrollo, pero la realidad es que los incentivos ya se dieron en el Régimen de Zonas Francas para empresas que quieran instalarse en la Región Norte, más no hay apoyos similares para las micro, pequeñas y medianas empresas.
    En lo social, no  cabe duda que hemos caído. Aumentó  la delincuencia, la inseguridad  y  a nivel  preventivo tenemos las mismas instituciones estatales y una que otra no gubernamental tratando de  mitigar el impacto de la desigualdad social y la pérdida de la base de la sociedad, que es la familia.
    En lo político,  los líderes han desaparecido en ésta década. Ya  casi no vemos aquellos dirigentes comunales plantados, que defendían sus comunidades por encima de partidos políticos. Muchos de nuestros dirigentes han cambiado su estrategia y canjean  las obras comunales  por votos para regidores, alcaldes, el Sí al TLC y  cualquier otra necesidad de los políticos, no votan por ellos  por su condición de líderes,  si no por el temor a perder la obra para su pueblo.
     En materia de infraestructura, la ley 8114 que  destinó recursos directos a las municipalidades,  vino a salvarnos un poco en materia de vías cantonales. Sin embargo, en grandes obras para esta región no  se ven, todas son promesas y algunas inconclusas  como la nueva carretera, el destape del Tapón de Chilamate,  el puesto fronterizo en Los Chiles .
    Ante esta realidad, los habitantes de la Zona Norte  debemos proponernos cambiar. Impulsar el modelo cooperativista que tanto  beneficio nos trajo  y que nos dejó las instituciones más grandes y promisorias de la región, como Coopelesca, Coocique y Dos Pinos,  resucitar la Unión cantonal de Asociaciones de Desarrollo con dirigentes comunales verdaderos, no serviles de partidos políticos y  definir un modelo de desarrollo,  donde   luchemos por lo que queremos  para las futuras generaciones.
    Tenemos que proponer nuestra propia receta para el desarrollo y definir de una vez por todas  si la minería   de oro a cielo abierto nos conviene o no, si la instalación de maquilas  es  la alternativa, si la Región Huetar Norte se  debe convertir en  zona de  empleados o pequeños, medianos y  grandes propietarios conviviendo en equilibrio.
    Ese es nuestro reto, asumirlo será  el gran desafío norteño.
 
Noticias más visitadas
Nota rápida al azar
Palenque Margarita mantiene lucha por EBAIS
• Indígenas acumulan doce años de luchas ante la CCSS.

Leer más...
 
 
Go to top of page Go to top of page
 
San Carlos Al Día
Quiénes somos?
Contáctenos
Portada Impresa
Portadas anteriores
San Carlos
Datos generales
Distritos
Geografía
Mapas
Economía
Historia
Sociedad
Gobierno
Atracciones
Artículos Relacionados
 
| Portada | Buscar en el sitio |

Costa Rica Real Estate Costa Rica Travel Costa Rica Vacations