|
jueves, 21 de enero de 2010 |
• La primer década del siglo XXI
Llegamos al 2010 para dejar atrás la primera década del siglo veintiuno. Diez años, es tiempo suficiente para evaluar el comportamiento de la Región Huetar Norte, en materia de desarrollo social, económico y en infraestructura, también debemos señalar los responsables del éxito o fracaso, del modelo de desarrollo que se impulsa. Las preguntas que debemos hacernos son ¿Estamos satisfechos con lo realizado a lo largo de diez años del siglo XXl?. ¿Estamos haciendo más de lo mismo? Y una última ¿Los cambios dados nos benefician a todos? No cabe duda que se han generado cambios: sociales, políticos, económicos y de infraestructura, pero estamos seguros que no necesariamente han beneficiado a todos. Por el contrario, políticas erróneas de desarrollo nos han llevado a hacernos pensar, que desarrollo es únicamente dinero, fuentes de empleo y peor aún, que sean otros los que vengan del exterior a crearlos, desplazando los micro, pequeños y medianos empresarios locales. La Región Huetar Norte, históricamente fue diferente a otras del país en el tema del desarrollo. Nuestro modelo se basó en pequeños y medianos propietarios. Ellos, con escaso o nulo apoyo gubernamental, generaban empleo y movían la microeconomía regional y las microeconomías de cantones y pueblos norteños. El nuevo modelo propuso inversión extranjera, empresas nacionales que se acogen a los CAT y régimen de Zonas Francas y que aunque generaban mayor número de empleo, convirtieron a muchos propietarios en peones en sus mismas tierras. No todo ha sido negativo, en algunos casos, pequeños productores, parceleros y empresarios locales, supieron insertarse en este modelo, organizarse como es el caso de PROAGROIN, o COOPESANJUAN en el sector piñero, a otros, crear o fortalecer sus agroindustrias, pero una mayoría quedó rezagada. Rescatar esfuerzos regionales como los de la Agencia para el Desarrollo de la Zona Norte y su propuesta Zona Económica Especial, los esfuerzos por insertar a las PYMES como actores de desarrollo, pero la realidad es que los incentivos ya se dieron en el Régimen de Zonas Francas para empresas que quieran instalarse en la Región Norte, más no hay apoyos similares para las micro, pequeñas y medianas empresas. En lo social, no cabe duda que hemos caído. Aumentó la delincuencia, la inseguridad y a nivel preventivo tenemos las mismas instituciones estatales y una que otra no gubernamental tratando de mitigar el impacto de la desigualdad social y la pérdida de la base de la sociedad, que es la familia. En lo político, los líderes han desaparecido en ésta década. Ya casi no vemos aquellos dirigentes comunales plantados, que defendían sus comunidades por encima de partidos políticos. Muchos de nuestros dirigentes han cambiado su estrategia y canjean las obras comunales por votos para regidores, alcaldes, el Sí al TLC y cualquier otra necesidad de los políticos, no votan por ellos por su condición de líderes, si no por el temor a perder la obra para su pueblo. En materia de infraestructura, la ley 8114 que destinó recursos directos a las municipalidades, vino a salvarnos un poco en materia de vías cantonales. Sin embargo, en grandes obras para esta región no se ven, todas son promesas y algunas inconclusas como la nueva carretera, el destape del Tapón de Chilamate, el puesto fronterizo en Los Chiles . Ante esta realidad, los habitantes de la Zona Norte debemos proponernos cambiar. Impulsar el modelo cooperativista que tanto beneficio nos trajo y que nos dejó las instituciones más grandes y promisorias de la región, como Coopelesca, Coocique y Dos Pinos, resucitar la Unión cantonal de Asociaciones de Desarrollo con dirigentes comunales verdaderos, no serviles de partidos políticos y definir un modelo de desarrollo, donde luchemos por lo que queremos para las futuras generaciones. Tenemos que proponer nuestra propia receta para el desarrollo y definir de una vez por todas si la minería de oro a cielo abierto nos conviene o no, si la instalación de maquilas es la alternativa, si la Región Huetar Norte se debe convertir en zona de empleados o pequeños, medianos y grandes propietarios conviviendo en equilibrio. Ese es nuestro reto, asumirlo será el gran desafío norteño. |
|