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Antenas celulares una amenaza para las ciudades |
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escrito por Gerardo Quesada
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jueves, 12 de julio de 2012 |
• Luis Ramón Carranza Cascante
Los enfrentamientos entre vecinos, la Municipalidad y las transnacionales de la telefonía celular en San Carlos, se han popularizado en los últimos tiempos. Casos como el de La Fortuna y el Barrio San Antonio de Ciudad Quesada son los más notorios, el primero, porque en La Fortuna impidieron la instalación de una antena a la empresa Claro, y en El barrio San Antonio porque aún se mantiene una disputa por la instalación de una de estas infraestructuras. Los vecinos alegan, entre otras razones, que las torres devalúan sus propiedades, se convierten en una amenaza ante un posible desastre natural y tienen la percepción de que afectará su salud. Las empresas sostienen que están a derecho y que dentro de la apertura al mercado de telecomunicaciones, ellos deben instalar estas torres para poder competir eficientemente. Pareciera que ambos tienen razón al defender sus intereses, pero lo que no es justo, es que de la noche a la mañana, un terreno, una casa o un negocio pierdan su valor, porque una empresa transnacional venga y en un pequeño terreno, levante una amenazante torre de treinta o cincuenta metros. ¿Compraría usted una casa debajo de una torre de estas? Creo que de no ser en precio de oferta, no lo haría. Se ha vendido la idea de que deben ser instaladas en el puro corazón de la ciudad, en medio de las casas y los negocios, más parece que lo hacen para economizarse un guarda. ¿Por qué, estas empresas no construyen estas torres en las afueras de la ciudad? ¿Por qué vienen a alterar la paz de los vecinos? Por medio de leyes, han abierto espacios especiales con el timo de la libre competencia, pero lo cierto es que son esas empresas transnacionales, las que vienen detrás de un negocio, por lo tanto, no deben ser los vecinos los que paguen. Estamos seguros que cerca de la casa de Carlos Slim, dueño de Claro o los dueños de Movistar, no se construyen esas torres, ni tampoco en los barrios de gente adinerada, normalmente sucede donde hay pueblo común, barriadas y por tanto gente necesitada de alquilar o vender a estas transnacionales. Somos partidarios de la libre competencia, pero no por ello tenemos que poner alfombra roja a transnacionales, cuyo único objetivo es adueñarse del mercado, como ya lo hicieron en otros países. Para colmo, algunos son duros para pagar impuestos, tal y como lo denunció Leonídas Vásquez, jefe del área de Administración Tributaria, en La Municipalidad de San Carlos. Que hagan su negocio, que cumplan con un buen servicio tal y como se comprometieron con este país, pero no lo hagan imponiéndose a las comunidades como gigantes, protegidos por leyes y quizás hasta el favor de algunos malos funcionarios, en Municipalidades, SETENA, MINAE y otras instituciones involucradas. La Fortuna dio un buen ejemplo, la empresa Claro no abandonó el lugar donde pretendía construir una torre, por buena fe. La comunidad se hizo sentir, investigó, denunció y ganó. Estas empresas no son infalibles, no lo fue Industrias Infinito y no lo serán estas transnacionales, si asumimos posiciones, defendemos los derechos, sabemos asesorarnos y luchamos con todo. A luchar pueblo, sí a la empresa privada, sí a la democracia, pero ella se defiende con uñas y dientes, ante la voracidad mercantilista de grupos, que pretenden encasillarnos como enemigos del sistema, cuando salimos a defender nuestros derechos. |
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