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escrito por Gerardo Quesada
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miércoles, 13 de julio de 2011 |
Padres, madres y hasta abuelitos de la Nueva Carretera
Todo parece indicar que la nueva carretera a la Región, podríamos verla en tres años, pero lo curioso fue que con el refrendo que dio La Contraloría para que la Empresa Sánchez Carvajal continúe trabajando, ahora todos quieren aparecer como los padres de la criatura. Vieran el bochinche que se hizo en la visita de la Presidenta de la República, nada menos que en la mesa principal. Todos querían decir algo, pero el dueño de la pelota era el Poder Ejecutivo, y nada más dejó hablar a los suyos. Lo bueno se puso cuando la diputada Mireya Zamora se subió a la fuerza y se sentó en la mesa principal, trató de hablar pero no la dejaron, y al final, los miembros del Pacto Municipal y la Diputada, le hicieron un desplante a la Presidenta y abandonaron el lugar. Muy mal, unos por apartar a los que no piensan como ellos y otros como La Diputada por tratar de imponerse a la fuerza.
Se busca al Obispo
A este pueblo nadie le queda bien. Cuando estaba monseñor San Casimiro porque era muy metido y en todo participaba y ahora Monseñor Osvaldo, dicen que es como el Espíritu Santo, todos sabemos que existe, pero nadie lo ve. Pero no dejan de tener razón, porque la verdad que este obispito es bien dormido. Yo en lo único que lo he visto, fue en la actividad por las familias de Los Chiles. Es muy buena persona, pero los obispos, deberían imitar a nuestro Señor Jesucristo, llegar a cada pueblo por los pecadores, a denunciar lo malo y apoyar lo bueno y sobre todo actuar. No tiene gracia estar encerrado golpeándose el pecho y ‘‘dejar hacer, dejar pasar, que el mundo camine por sí sólo.’’
Chismes en el Hospital San Carlos
Uyy que feo, siempre yo he escuchado cosillas del Hospital San Carlos, por amoríos, parejitas, pero ahora me chismearon que anda un culebrón contra algunos médicos por acoso. A mí que no me pidan pruebas, pero lo que se rumora, es que hasta uno de ellos fue suspendido o despedido, por un caso de estos. Pobrecita la institución, y máxime, cuando la mayoría es gente dedicada a su oficio, pero no faltan algunos que se dedican a manchar el nombre de la institución con sus actuaciones. |