|
Chismiticos Nov. - Dic. 2007 |
|
|
|
|
Thursday, 13 December 2007 |

 Cocineras dan clases
¡Eso no tiene nada de malo verdad! Lo malo es que es para rellenar los 200 días lectivos que han sido pose gubernamental ante los ojos del mundo. ¡Sí!... es que me contaron que en una escuelita sancarleña mientras la maestra ya no tiene nada que hacer porque se le terminó el programa, la cocinera, “me imagino instruida por el ministerio de educación”, les ofreció a los niños y niñas un tallercito de cocina. ¿Que vergüenza verdad?... todavía tienen la cáscara de hablar del trabajo en materia de educación cuando no hacen más que parches a un viejo problema.
Otra vez le pegaron a Gato Flaco
¡Jamoneros, aprovechados! ¡Sí!... eso es lo que son, porque me contaron unas viejas chismosas de Peje Viejo, que a mi amigo Gato flaco le dieron y duro por la cuenca del ojo derecho...bueno sería el izquierdo... la verdad no me supieron contar bien, pero, ¡que le pegaron, le pegaron!. Dicen que Gato tenía algún problemilla con un vecino. Un día se enfrentó con el pueblerino y ganó la pelea. Lo malo fue que se agrandó y otro día intentó pelear nuevamente, a lo que el hombre se resistía, pero como en todo lugar aparece un Chapulín Colorado, salió un enanillo y le pidió que dejara tranquilo al hombre. Gato más bien se enfureció y la cosa fue que terminó peleando con el pequeño hombre que le salió respondón; con un solo zurdazo lo tiró al suelo y el “Gato” se levantó como electrizado y salió sin hacer más preguntas. Gato por favor los años mozos se van y con ellos todas las travesuras de adolescente ya no pelees más llegó Navidad...
 ¿Intentan envenenar editor de San Carlos Al Día?
“Que se muera ese metiche”, eso dijeron unos vecinos que no lo quieren en el pueblo, cuando se enteraron que Ramón Carranza, editor de San Carlos Al Día y director del programa de tertulia En La Cancha en Radio Santa Clara, estuvo a punto de morir envenenado con desinfectante para pisos. Cuentan sus compañeros que el hombre ya está un poco viejo y está tomando pastillas para controlar su presión alta, pero es tan agarrado que no compra una botellita de agua y prefiere andar buscando sobros. ¡Claro! tomó una botella de agua que contenía desinfectante para tomarse la pastilla y adivinen... ¡Vomitó hasta el nombre!, y luego comenzó a buscar culpables de su tragedia, acusó varias gentes del pueblo con nombres y apellidos, pero nada era cierto, fue la señora que limpia, la que por descuido dejó en el baño de la oficina de la víctima, la botella con un poco de desinfectante. El hombre no se murió pero no le quedó un solo parásito... |